02/12/2019 Austria

El dilogo con Irn centrar el mandato del nuevo director de la OIEA, el argentino Rafael Grossi

Su nombramiento fue aprobado por aclamación en una sesión extraordinaria de la Conferencia General del organismo internacional celebrada en Viena.


El diplomático argentino Rafael Grossi asumió este lunes la jefatura del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), la máxima autoridad en la materia de la ONU, y afirmó que el diálogo con Irán, en un momento de crecientes tensiones en torno a su programa nuclear, será una "prioridad".

Grossi, de 58 años y hasta ahora embajador de la Argentina en Austria, se convirtió en el primer latinoamericano en dirigir el OIEA, con sede en Viena.

El argentino -que sucede al japonés Yukiya Amano, fallecido en julio pasado tras casi una década en el cargo- prestó juramento como nuevo director general del OIEA en una breve ceremonia dirigida por la presidenta de la sesión, la subsecretaria mexicana para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Martha Delgado, informó la agencia de noticias EFE.

En su primer discurso tras ser elegido, Grossi destacó el importante rol del OIEA para asegurar que ningún material nuclear del mundo sea desviado para fines no pacíficos.

"Nadie puede hacer lo que nosotros hacemos, nadie puede dar la garantía de que nadie esté desviando materiales nucleares. Esa es la fortaleza del organismo", declaró.

Y remarcó la importancia de que el nuevo director general del organismo proceda de Sudamérica, la primera región del planeta que se declaró libre de armas nucleares, cuando 33 países firmaron en 1968 el llamado Tratado de Tlatelolco.

El dilplomático, en una rueda de prensa posterior a la prestación de juramento, señaló que el conflicto en torno al controvertido programa nuclear de Irán será una de sus grandes prioridades al inicio de su primer mandato de cuatro años.

El acuerdo histórico de 2015, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto alcanzado entre Irán y seis potencias, prometió incentivos económicos a Irán a cambio de frenar su programa nuclear y el rol del OIEA es el de inspeccionar y verificar el cumplimiento del pacto.

"Es un tema que tenemos que abordar de una manera dedicada, seria y consecuente, y esto es lo que estaré haciendo", manifestó el argentino, que entre 2009 y 2013 fue director adjunto del OIEA para Asuntos Políticos, bajo el mandato de Amano.

Grossi subrayó que en cuanto a las inspecciones de salvaguardas (controles), sean en Irán o en cualquier otro país, el OIEA bajo su mandato será siempre "firme y justo".

"Esos son los dos principios que voy a cumplir", aseguró.

Por otra parte, Grossi mencionó el programa de cooperación técnica del OIEA, cuyo alcance calificó como "insuficiente" para las demandas que hay de muchos países en vías de desarrollo.

El programa de cooperación técnica del OIEA ofrece ayudas en el campo de las aplicaciones nucleares no energéticas, como la medicina, la agricultura o la industria.

Además, Grossi adelantó que "en tiempos de austeridad fiscal y presupuestaria" buscará "movilizar nuevos recursos", incluyendo fuentes no tradicionales de financiación, juntando a actores públicos y privados, para ofrecer más cooperación técnica.

El argentino, con 35 años de experiencia en la diplomacia nacional e internacional, se impuso en el proceso de elección para este cargo al rumano Cornel Feruta.

El primer mandato de Grossi al frente de la agencia nuclear de la ONU empieza oficialmente mañana y durará cuatro años.

Tras titularse en Ciencias Políticas por la Universidad Católica de Argentina, realizó sus estudios diplomáticos en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación en Buenos Aires.

Grossi, quien es padre de ocho hijos, tiene además una maestría en Relaciones Internacionales y un doctorado en Historia y Política Internacional de la Universidad de Ginebra (Suiza).

Entre 2002 y 2007 fue jefe de gabinete de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), con sede en La Haya.

En 2015, presidió la Conferencia Diplomática sobre la Convención de Seguridad Nuclear, un hito diplomático convocado para revisar las cuestiones de seguridad nuclear después del accidente en la central nuclear de Fukushima en 2011.