20/11/2019 Opinin

Bolivia, un golpe a la hermandad latinoamericana

Sobre la situación en Bolivia opinó para Télam Víctor Colombano, dirigente del Frente de Todos de la Ciudad de Buenos Aires y del Nuevo Espacio de Participación Peronista y secretario administrativo de la Asociación Latinoamericana de Ferrocarriles (Alaf).

Vctor  Colombano

Por Vctor Colombano

Lo que sucedió en el país hermano de Bolivia tiene nombre propio y es "golpe de Estado". Pero, a pesar del inmenso dolor que debe estar sufriendo el pueblo boliviano, luego de 12 años en los que se lograron una gran cantidad de derechos, el profundo daño también se provocó en nuestra región, convulsionada además por lo que está sucediendo en Chile y en Ecuador.

El triunfo electoral de Alberto Fernández y la liberación del ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, claramente generaron revuelo en el país del Norte y las respuestas están a la vista. Le tienen miedo a la unidad entre países de nuestra región, a la hermandad latinoamericana. Y convengamos que Estados Unidos no se caracteriza por ser una nación pacífica y Bolivia tiene recursos muy valiosos (los yacimientos de gas, la mayor reserva de litio del mundo en el salar de Uyuni, etc.).

En Bolivia, hubo golpe de Estado y basta con repasar los sucesos desde que Evo Morales fue proclamado nuevamente presidente en las elecciones del 20 de octubre. Cinco días más tarde, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia anunció la victoria del oficialismo por más del 47% y se evitaba la segunda vuelta. Pero la OEA (Organización de Estados Americanos) denunció irregularidades y recomendó rehacer las elecciones. Evo accedió y propuso elegir de nuevo; sin embargo, la oposición y los golpistas no quisieron, y todo terminó con las Fuerzas Armadas pidiéndole al todavía presidente democrático que renuncie. Ante las revueltas sociales organizadas por el líder civil opositor Camacho, que atacó a familiares, funcionarios, sindicalistas y al pueblo indígena, Evo no tuvo más opción que renunciar, para preservar la integridad de los compañeros bolivianos. No se respetaron ni la democracia ni las instituciones. Fue un golpe de Estado.

Hay que preservar la institucionalidad de un Estado; cuando una democracia está en crisis o corre peligro no se resuelve con fuerza de militares haciendo recomendaciones antidemocráticas. Por el contrario, se resuelve con más democracia.

Cada pueblo debe resolver su destino con el voto popular y sin presiones internas ni externas.

Evo nacionalizó el petróleo, las eléctricas y las empresas de gas, desdolarizó tarifas, llegó a menos de 2% anual de inflación nacional, realizó la reforma agraria, redujo a la mitad la pobreza y el desempleo que tenía Bolivia hasta el 2005, entre otras tantas conquistas sociales. Eso no lo puede permitir el neoliberalismo, por eso atacan. Los compañeros bolivianos, como los chilenos y los ecuatorianos no se rinden y siguen luchando en las calles, contra las fuerzas armadas y contra el poder económico.

Siento un enorme orgullo de que Alberto Fernández sea nuestro próximo presidente, porque intervino y actuó como enlace para que México le diera asilo a Evo Morales. Es triste que Macri solo diga que "los argentinos estamos preocupados por lo que pasa en Bolivia", cuando todos sabemos que hay un atentado a la democracia.

Lo que pasa en Bolivia no es un hecho aislado para la región, es un precedente. Es una demostración de que desde el Norte van a hacer lo que sea para limitar el progreso de nuestros pueblos. Ganó Alberto, Lula libre, el pueblo de Chille despertó, la reelección de Evo, la lucha de los hermanos ecuatorianos contra el ajuste del FMI: se empiezan a respirar nuevos aires en la región y eso a Estados Unidos no solo lo incomoda, le molesta.

(*) Dirigente del Frente de Todos de la Ciudad de Buenos Aires y del Nuevo Espacio de Participación Peronista. Secretario administrativo de la Asociación Latinoamericana de Ferrocarriles (Alaf).