19/10/2019 salud

Tatu aureolas mamarias a ms de mil mujeres que tuvieron cncer para "reconstruir" su autoestima

Desde hace poco más de tres años, Diego Staropoli tatúa de manera gratuita a mujeres que tuvieron cáncer de mama realizándoles las areolas mamarias.


Diego Staropoli tatuó a lo largo de tres años areolas mamarias a más de 1.000 mujeres que tuvieron cáncer de mama y confiaron en su trabajo para "cerrar la historia", contó el tatuador en el Día Mundial de la lucha contra esta enfermedad.

"Yo soy tatuador, no cirujano plástico. Tampoco creo que le salvo la vida a una mujer, se la salvan los médicos y la fuerza de ellas. Yo solo hago algo estético que ayuda en lo emocional", explicó Staropoli a Télam.

Desde hace poco más de tres años, el hombre de 47 años y dueño desde hace 26 de Mandinga Tattoo, tatúa de manera gratuita a mujeres que tuvieron cáncer de mama realizándoles las areolas mamarias. Este año creó la Fundación Mandinga, que además ayuda a escuelas de las provincias.

Staropoli vivió de cerca el dolor de esta enfermedad ya que su abuela, su madre y su tía la tuvieron. Su padre falleció de cáncer y su hermano -quien lo ayuda a tatuar- fue diagnosticado hace unos años con un linfoma de Hodgkin.


"Me entero que había una persona en otro país que por la semana del cáncer de mama tatuaba gratis a las mujeres. Yo sabía que a las mujeres le extirpaban el pecho, pero no la areola, así que comencé a investigar y decidí empezar a hacerlo en el local", expresó.

El tatuador ya practicó su arte a más de 1.000 mujeres, quienes formaron "El Club de las Tetas Felices".

Lidia Lanvers, 64 años y la primera en dejarse tatuar 2015, aseguró que tardó en decidirse por miedo y el dolor que sintió al realizarse una mastectomía, una reconstrucción de la mama y luego el pezón.

Alentada por su hermana, la mujer se acercó al local de tatuajes y se animó. "Cuando me vi al espejo me cambio la vida, el autoestima se me fue allá arriba. Fue una sensación de volver a ser yo, de sentirme entera. Diego es un ángel en la tierra", confesó.

Staropoli recordó que al terminar el tatuaje de Lidia, ella se largó a llorar y él la acompañó con su propio llanto. "Había perdido a mi viejo hacía muy poco tiempo", rememoró conmovido.