10/10/2019 estreno

Maito propone otra posible realidad a partir de una "fbula documental"

El cineasta presenta una película donde aborda la realidad que nos rodea y algunas maneras de interpretarla de manera crítica.


El realizador Joaquín Maito estrena en salas locales “Retrato de propietarios”, filme al que define como una “fábula documental que interpela la realidad que habitamos, proponiendo otra posible”.

“Metafóricamente, la trama sugiere poner un freno a la explotación capitalista, a una sociedad llena de desigualdades y a las reglas que nos impusieron antes de nacer”, expresó Maito en una entrevista con Télam.

Es que en esta película el director ofrece lo que presentó como un “ensayo documental con una atmósfera de ciencia ficción, sobre la libertad, el trabajo, los animales domésticos y la sociedades en el marco del capitalismo”.

“Siguiendo la lógica alegórica de las fábulas, la cinta comienza presentando una isla de gatos que habitan en libertad las ruinas de una sociedad. Desde allí, envían un mensaje que oyen los perros, entre ellos, Mundo, que es lo más parecido a un protagonista que tiene esta película. Y al final, la pregunta que queda abierta es qué vamos a hacer los humanos”, repasó el realizador.

Al ser consultado sobre el carácter del filme, el hacedor de “El estado de las cosas” (2012), sostuvo que el documental “se centra en la libertad en contraposición a la propiedad privada, construyendo un mundo utópico y distópico al mismo tiempo. Pero que a medida que suceden las escenas, las ideas se expanden”.

Télam: ¿Cuál fue la génesis del documental?
Joaquín Maito: Hace seis años, caminando una noche por la calle me puse a sacarle fotos a los carteles de animales perdidos. Pensé que era un retrato muy particular sobre la propiedad privada y que esos carteles hablaban más del propietario que del animal. Hacia el final de la noche e imaginando un mundo posible sin mascotas, decidí hacer una película sobre animales que escapan de las casas para ser libres.

T: ¿Qué tuvo en cuenta para la elección de imágenes?
JM: Filmamos en distintos rincones del planeta. Hubo algo de caminar sin rumbo, de encontrar los espacios y elementos que habíamos pensado que podían funcionar de manera metafórica o material para contar el mundo que queríamos poner en escena. Y, a la vez, siempre nos dejamos sorprender con situaciones azarosas. El recorrido nos llevó por cementerios de animales, basureros industriales, fábricas, el mar, las montañas y hasta una isla misteriosa donde solo viven gatos.

T: ¿Hay un planteo onírico desde lo narrativo?
JM: Por un lado, está Mundo, este perro que se encuentra encerrado en su casa y sueña con esta misteriosa isla de gatos, hasta que el sueño se hace realidad y desaparece en la noche de Año Nuevo. Pero es una línea argumental minimalista, casi un cuento infantil que guía al espectador sutilmente a través de escenas que sí podemos pensar como oníricas, cuyo montaje visual y sonoro es por momentos poéticamente asociativo, rítmico y dialéctico.
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