08/10/2019 documentales

Doc Buenos Aires trae "Olanda", impresin hiperrealista del capitalismo y los recolectores de hongos

El film recoge las penurias de familias recolectoras de hongos en las montañas rumanas, que viven en los márgenes de un sistema económico que no los integra pero que los necesita para mantener viva una parte de sí mismo.

trailer

La cinta "Olanda", del alemán Bernd Shoch, aclamado en el Festival de Cine Berlín, se presenta como uno de los platos fuertes de Doc Buenos Aires, que se desarrollará durante siete días desde el jueves próximo con participantes de todo el mundo que apuntan a mostrar una forma lateral y brillante de filmar documentales.

Probablemente hay más documentales accesibles debido a Netflix, pero ¿qué tipo de documentales son esos? No creo en las ofertas de contenido algorítmico


Bernd Shoch
"Probablemente hay más documentales accesibles debido a Netflix, pero ¿qué tipo de documentales son esos? No creo en las ofertas de contenido algorítmico. Crecí en una tienda de discos y el distribuidor me llevó de escuchar música psicodélica en inglés al free jazz. Eso no podría haberse hecho por inteligencia artificial", comentó el cineasta alemán a Télam.

"Olanda" es un filme que desborda exigencia física, tanto del equipo de producción que se internó 3 meses en las montañas rumanas, como la de los recolectores de hongos locales, algo que el espectador termina por sentir tras dos horas de cinta.

"La dificultad para nosotros fue que queríamos contar algo sobre nuestros tiempos neoliberales y cómo es vivir 'en las ruinas del capitalismo' usando como metáfora los hongos. Eso significaba que teníamos que filmar con muchas personas diferentes y visitarlos una y otra vez", agregó.

Así, hay gente que no aparece en la película porque cuando fueron con la cámara ya no estaban, o llegaron tarde o eran amenazados por la policía y los dueños de los campos.

"Olanda" recoge las penurias de estas familias que viven en los márgenes de un sistema económico que no los integra, pero que los necesita para mantener viva una parte de sí mismo.

T: ¿Cómo le llegó a usted, un alemán, esta historia oculta en las montañas rumanas?
BS: Estaba de viaje con mi familia cuando veo personas que estaban limpiando y cargando en cestas y cajas montones de hongos porcini. Había niños jugando y secando ropa. Todo el bosque parecía transformado en un campamento temporal. El momento en que llegamos a este lugar fue exactamente el momento en que un campamento aparentemente pintoresco en un destino turístico reveló su necesidad económica. Esta imagen no me dejó.

T: Fue un rodaje muy exigente, ¿no?
BS: Sí, comenzaba a las 3 de la mañana, viajábamos durante una hora, a veces en la parte trasera de la camioneta bajo la lluvia, para estar con los recolectores. Eso también generó una especie de solidaridad y fue una de las razones por las que la gente comenzó a confiar en nosotros. Más tarde, en el proceso de montaje, que tomó un año, la dificultad fue encontrar el equilibrio adecuado entre la complejidad del sistema económico sin perder la noción de la individualidad de los protagonistas.

T: Teniendo en cuenta que este tipo de documentales no tienen lugar en Netflix y los grandes distribuidores, ¿se pueden hacer sin fondos públicos?
BS: Creo que los documentales como todas las películas que intentan expandir los límites, que intentan agregar algo a la historia del cine como una forma de arte deben ser financiados por fondos públicos. Por lo general, esta pregunta nunca ocurre cuando se trata de ópera o teatro. Es como si todavía hubiera una brecha en la recepción y el reconocimiento del cine como una forma de arte. Hice la mayoría de mis películas sin fondos y, por lo tanto, era realmente libre. Entonces, a nivel personal, generalmente evito quejarme de eso, pero como función social y política existe la urgencia de exigir esos fondos también para películas documentales.