25/09/2019 libros

Felipe Celesia: "Todos estamos preparados para lidiar con la muerte pero no con la desaparicin"

En "La muerte es el olvido", el periodista rastrea el monumental aporte que el Equipo Argentino de Antropología Forense hizo a la memoria al generar la evidencia material para refutar en más de 800 casos el concepto de "desaparecido".


Con una dotación mínima pero entusiasta, un grupo de estudiantes de antropología arrancó en 1984 la tarea de identificar los restos de los desaparecidos bajo la dictadura militar y fundó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), una organización científica sin precedentes que en 35 años reúne hitos como la identificación de los restos del Che Guevara, los soldados de Malvinas, Luciano Arruga y Santiago Maldonado, según documenta el periodista Felipe Celesia en su libro "La muerte es el olvido".

"¿Existe un elemento constitutivo de la sangre que solo aparece en personas pertenecientes de la misma familia?". La pregunta, formulada antes de que aparecieran las pruebas de ADN que a fines de los 80 iban a permitir dilucidar cuestiones de filiación, fue el disparador que llevó a las Abuelas de Plaza de Mayo a entrevistarse con científicos de doce países europeos para dar con un método que permitiera comprobar la identidad de los niños expropiados por la dictadura.

Los interrogantes acerca del destino final que habían tenido los desaparecidos y los bebés nacidos durante el cautiverio de sus madres se volvieron centrales en esos primeros tramos del retorno democrático y la posibilidad de apelar a la ciencia para dirimir esas cuestiones cobró fuerza a partir de la convocatoria de Clyde Snow, un célebre antropólogo norteamericano que había participado de operaciones como la identificación de los restos de John F. Kennedy y Tutankamón.

El investigador se instaló en la Argentina y reclutó a un grupo de estudiantes de arqueologia y antropología que pronto fundarían el Equipo Argentino de Antropología Forense y tendrían como primer reto comprobar la escalofriante hipótesis de que para deshacerse de los cuerpos de los desaparecidos -aquellos que no habían sido arrojados al Río de la Plata en algunos de los "vuelos de la muerte"- los militares solían ingresarlos como NN a los cementerios municipales.

En "La muerte es el olvido" (Paidós), Celesia rastrea el monumental aporte que el EAAF hizo a la memoria al generar la evidencia material para refutar en más de 800 casos el concepto de "desaparecido" -una de las categorías más siniestras que haya generado el Estado-, a la vez que documenta la labor de la organización en otros casos emblemáticos como los hallazgos de los restos del Che Guevara, Luciano Arruga, Santiago Maldonado o los soldados de Malvinas.


Télam: ¿Cómo es ese proceso por el cual la identificación de los restos pone fin a la incertidumbre de lo familiares y logra darle una entidad material a la pérdida?
Felipe Celesia:
Muchos familiares dicen que una vez que les restituyeron los restos ya no pudieron hablar de su ser querido como "desaparecido". Ahí se ve entonces el aporte del EAAF, porque todos estamos preparados para lidiar con la muerte, que es parte de la vida, pero no con la desaparición. Negociar con la desaparición de un hijo, un hermano, un padre-madre para seguir viviendo es imposible. El equipo hace eso: traer de la desaparición a la muerte y habilita entonces la posibilidad del duelo.