02/09/2019 libros

"Progresistas fuimos todos", una historia del surgimiento de la grieta

En el libro "Progresistas fuimos todos", los historiadores Eduardo Minutella y María Noel Alvarez analizan el boom de las revistas políticas que desde 1997 a 2004 visibilizaron el imaginario del progresismo local y aglutinaron en sus redacciones a un plantel de periodistas que años después quedarían enfrentados por las posiciones radicalizadas de la llamada "grieta".

María Noel Alvarez y Eduardo Minutella. (Foto: Federico Muiña)
Mara Noel Alvarez y Eduardo Minutella. (Foto: Federico Muia)

Con el propósito de reconstruir el pulso de una época a partir de la agenda y los discursos de las cuatro revistas más emblemáticas del arco progresista -Trespuntos, Veintiuno, TXT y Debate- "Progresistas fuimos todos" remite a un período de apogeo del periodismo de investigación a la vez que prefigura la brutal transformación del campo mediático que tuvo lugar una década más tarde con la explosión de los medios digitales, el auge de la postverdad y la atomización de las audiencias.

A lo largo de un recorrido que termina en los años iniciales del kirchnerismo, los autores analizan las afinidades hoy impensables que generó la defensa de consignas como la lucha contra la corrupción, el respeto por los derechos humanos o la búsqueda de equidad social: son los tiempos en que la diputada Elisa Carrió parecía más próxima al dirigente de izquierda Luis Zamora que al presidente Mauricio Macri, y en los que supieron compartir una misma redacción periodistas hoy tan antagónicos como Jorge Lanata, Hernán Brienza, Martín Caparrós y Orlando Barone.

- ¿Qué dice el derrotero que tuvieron las revistas de esos años acerca de los procesos sociales que vivió la Argentina entre 1997 y 2004?

- Eduardo Minutella: El libro narra una especie de ciclo de pequeña ilusión y enorme desencanto. Se ve cómo al principio del período hay una cierta esperanza en construir un proyecto alternativo al menemismo. En ese sentido la Alianza, sin ser una fuerza claramente progresista, trataba de incorporar algunas aristas de esa sensibilidad y terminó ganando las elecciones. Luego para una gran parte de la población ese gobierno constituyó una frustración.

- María Noel Alvarez: En las notas de Trespuntos de esos años se ve esa imbricación con la política, no porque los periodistas que la integraban fueran militantes sino porque había como un intento por entender el momento político y tener alguna influencia en la opinión publica, acompañando o proponiendo caminos posibles. Es interesante ver cómo desde la revista se empiezan a probar y ensayar alternativas políticas, lo que llevó por ejemplo a una tapa donde se los ve a Carrió y a Zamora juntos y se los imagina integrando una posible fórmula.

-T: La investigación refuta un poco la idea de que el arco progresista se haya fragmentado en 2008 tras el conflicto con el campo. Para ustedes, la grieta empieza a darse en 2004 ¿Cuál es el punto de inflexión?

- E.M.: El conflicto con el campo en 2008 fue un parteaguas muy potente y en general ha tendido a pensarse que es ahí cuando se rompe definitivamente el campo periodístico. Lo que vemos es que en el primer año de gestión de Néstor Kirchner se pondera el descontracturado estilo k pero ya en 2004 esto empieza a cambiar, sobre todo para algunos periodistas que empiezan a sentirse incómodos por el manejo de la pauta publicitaria, las llamadas permanentes a las redacciones de algunos funcionarios y la salida del aire de los programas de política que a partir de entonces se van a refugiar al cable. Y conceptos que habían sido estrellas en los 90 como el del periodismo de investigación, de repente se licua. Y se produce como un vaciamiento y un desplazamiento de la política.

-M.N.A: Uno de los momentos claves del comienzo de las diferencias es el discurso de Néstor Kirchner en la Esma en 2004 donde aparecen las derivas progresistas. Hay una parte que se ve convocada y representada pero hay cierto progresismo que había militado por los derechos humanos en los 80 y se ve un poco traicionada por ese silenciamiento que hace Kirchner dando a entender que el Estado Nacional no había hecho nada antes por los derechos humanos. Este sector no se siente convocado y empieza a ver con recelo todo con recelo a partir de ese momento.


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