24/08/2019 entrevista

Diego Igal: "La 'Noticia Rebelde' abri las puertas para que el periodismo sea ms lanzado"

El periodista Diego Igal aborda en su libro una investigación sobre ese programa televisivo que, en el regreso democrático, revolucionó la forma de hacer periodismo a través del humor, la inteligencia y la irreverencia.


El periodista Diego Igal aborda en "La noticia rebelde" una investigación sobre ese programa televisivo que, en el regreso democrático, revolucionó la forma de hacer periodismo a través del humor, la inteligencia y la irreverencia, y que fue un éxito que prendió a la pantalla a cientos de miles de televidentes.

El libro, editado por GES, da cuenta de los entretelones del nacimiento del programa, de la trayectoria de sus conductores, Adolfo Castelo, Raúl Becerra, Jorge Guinzburg, Carlos Abrevaya y Nicolás Repetto, del vínculo con su productor, Raúl Naya, así como del momento social y político en el que surgió.

En diálogo con Télam, Igal consideró que para la creación del programa "el talento de los hacedores fue fundamental, en segundo lugar el momento del canal y en tercer lugar, la situación del país".

- Télam: ¿Qué significó para la televisión de los inicios de la democracia que "La Noticia Rebelde" tuviera aire en un canal estatal?
- Diego Igal:
En aquellos años del regreso de la democracia todos los canales eran del Estado a excepción del 9, que administraba Alejandro Romay, al que precisamente los creadores de "La Noticia..." quisieron ofrecerle el programa pero un gerente no les abrió la puerta. Que estuviera en lo que entonces era Argentina Televisora Color fue una oportunidad inmejorable y a la vez lógica porque por entonces allí se cocinaban grandes y prestigiosos ciclos como "Mesa de noticias", "Historias de la Argentina secreta", "Función Privada", "Planeta Tierra" o "Situación Límite", entre otros. También representaba en parte la mirada de la gestión radical de hacer una apuesta de calidad frente a la TV que se había visto en la dictadura y buscar un destinatario más racional, democrático y culto, como bien dice en el libro el ex diputado Marcelo Stubrin.