03/08/2019 Brasil

El Amazonas, ruta de trfico y horror en las crceles por el narcotrfico

Las masacres en las prisiones son por el control del tráfico de drogas en la principal economía latinoamericana y la salida a Europa por los puertos del Atlántico.

Por Pablo Giuliano


Las masacres en las cárceles brasileñas son por el control del tráfico de drogas en la principal economía latinoamericana y la salida a Europa por los puertos del Atlántico a los narcos de los vecinos andinos, los principales productores de cocaína, Colombia, Perú y Bolivia, con los que comparte la selva amazónica.

Todo este andamiaje no respeta jerarquías ni a las instituciones: el 26 de julio un sargento del Ejército fue detenido llevando una valija con 30 kilogramos de cocaína en Sevilla, cuando participaba de la comitiva del presidente Jair Bolsonaro que hacía escala en España para ir a Japón a la cumbre del G-20.

Las nuevas rutas que llevaron la guerra narco al norte de Brasil, según admitío el gobernador del estado de Pará, Helder Barbalho, están en el Amazonas y sus afluentes que vienen desde Bolivia, Perú y Colombia.

Brasil es una de las conexiones hacia Europa y parte de la cadena global del narcotráfico.

Del sargento de la comitiva de seguridad de Bolsonaro a la masacre de 62 presos, 16 de ellos decapitados en Altamira, estado amazónico de Pará, lo cierto es que Brasil se ha convertido en campo de batalla por el control del crimen organizado. Dentro y fuera de los cárceles, que funcionan como centros de reclutamiento de las bandas.