20/07/2019 Apuntes

Donald Trump, Abraham Lincoln y los supremacistas blancos

El presidente atacó a cuatro legisladoras demócratas a las que pidió que vuelvan a sus países, pero ante las acusaciones de xenofobia respondió que no tiene "ni un hueso racista".

Por Alberto Galeano


Basta con ver los ataques que dirigió Donald Trump contra cuatro legisladoras demócratas, a las que pidió que regresen a sus países de origen, para entender que el jefe de la Casa Blanca ha abierto de nuevo las viejas heridas del racismo en los Estados Unidos. 

Sin embargo, cuando se lo acusó de xenofobia, el presidente estadounidense señaló que no tiene "ni un hueso racista", concentrado en una estrategia para ganar su reelección en los comicios del 3 de noviembre de 2020, que hasta ahora le está dando buenos resultados con los republicanos.

Para algunos analistas, es el mismo Trump provocador de siempre. No ha cambiado desde que asumió la presidencia, el 20 de enero de 2017.

Quien haya seguido el ascenso meteórico de este presidente norteamericano, nieto de un inmigrante alemán que participó de la fiebre del oro en Alaska en 1885, probablemente no se sorprenderá con sus exabruptos contra los migrantes ilegales.