17/07/2019 opinin

El futuro y el trabajo

Sobre el futuro del trabajo ante la aceleración tecnológica que hace que los cambios sean muy rápidos y por lo tanto difíciles de asimilar y generan temor a la perdida del empleo, opinó para Télam la Lic. en Psicología, Cristina Bomchil, Directora Ejecutiva de Valuar, empresa encargada de la investigación de mercado laboral y la evaluación de candidatos a gerentes generales y alta gerencia.

Cristina Bomchil

Por Cristina Bomchil

Todos hablan hoy del futuro del trabajo. La aceleración tecnológica hace que los cambios sean muy rápidos, difíciles de asimilar y hay mucho temor a que no tengamos tiempo de fundar las nuevas industrias que crearán los puestos de trabajo que desaparecerán por la creciente automatización. La Universidad de Oxford realizó un estudio, liderado por Carl Benedickt Frey, que predice que dejarán de existir el 47% de los empleos que hoy conocemos. A la cabeza están los telemarketers, seguidos por vendedores de seguros, bibliotecarios, agentes de aduana, etc. La realidad es que hoy en Tokio hay hoteles donde te recibe un robot para hacerte el check-in, restaurants donde se pide la comida en una Tablet, robots que limpian las tuberías subterráneas de las ciudades y otros muy pequeños que pronto limpiarán nuestras arterias, evitando cirugías invasivas, como también softwares de Inteligencia Artificial que detectan cáncer y predicen un ataque cardíaco, o escriben muy buenos artículos en el Washington Post. En USA, en 2020, 85% de las relaciones con clientes van a manejarse sin intervención de una persona y el mercado de la robótica va a llegar a los US$ 188 mil millones.

Más allá de los robots y la IA, el mundo laboral nos presenta otros desafíos: la coexistencia de generaciones con los baby boomers, los inmigrantes digitales, los millenials y los centennials en el mismo ámbito, la creciente incorporación y empoderamiento de la mujer en roles de dirección, los entrepreneurs y la generación Z. El formato laboral será completamente diferente, ya no habrá un 9 a 6, mucha gente será temporaria, el empleador no valorará el tiempo dedicado a la tarea sino el valor agregado que aporta cada uno, se retribuirá por la capacidad, por el talento. Los trabajos serán muchas veces virtuales, se realizarán por proyectos de hecho ya hay plataformas que administran el trabajo de esta forma, como el Open Place Market de IBM, o Workana. Adiós a los empleos tradicionales, con salarios mínimos, horas extras y seguro médico. Se viene la GIG economía, la economía de los contratistas independientes, la de los freelancers.

Luego de que la computadora Deep Blue le ganara al campeón de ajedrez Kasparov, éste inventó un nuevo juego que consistía en una dupla de un humano asistido por una computadora, a esa dupla la llamó Centauro. Ya no ganaba el ni el mejor jugador ni el mejor software, sino que ganaba el mejor equipo. Las personas que mejor se integren con las máquinas, los robots, y la IA serán los más exitosos. Las que puedan convertirse en seres "híbridos", una mezcla de máquina y humano que les permita desarrollar el área más humana del trabajo. Esto porque las máquinas harán lo rutinario y fácilmente delegable y darán tiempo a que, por ejemplo, los médicos puedan contener mejor a sus pacientes, los abogados a escuchar con más tiempo los problemas de los clientes y los ingenieros y arquitectos a desplegar sus máximas capacidades creativas.

Los optimistas del futuro nos dicen que las industrias más innovadoras crearán nuevos puestos de trabajo. Estas industrias innovadoras, según Thomas Frey, el creador del Instituto Da Vinci, un famoso futurólogo, serán las del 3D, la realidad virtual y aumentada, el Big Data, etc. Habrán chefs de comida 3D, diseñadores de realidad virtual, gestores de desperdicio de datos y otros. Los ingenieros agrónomos serán muy solicitados ya que los desiertos serán irrigados, también los arquitectos urbanistas, debido a la explosión demográfica.

Lo importante es prepararse, seguir estudiando, sobre todo los adultos, desaprender lo conocido y estar abierto a lo nuevo. Probar las nuevas aplicaciones, estar abierto al cambio, amigarse con la tecnología, convertirnos en centauros, saber arriesgar, probar lo nuevo y aceptar los errores y el fracaso como una forma de aprender y fortalecerse, y no quedarnos atascados en conocimientos que hoy tienen muy pronta fecha de vencimiento.


(*) Licenciada en Psicología (UCA). Directora Ejecutiva de Valuar.