11/07/2019 escenario

El teatro pone "Play" a una indagatoria sobre la finitud

La obra que dirige Ernestos Pombo, con coreografía de David Señoran, se estará presentando los sábados a las 23.30 en Hasta Trilce.

La pieza teatral “Play”, dirigida por Ernesto Pombo y con coreografía de David Señoran, construye a través de la virtualidad y los cuerpos vivos un relato que indaga en la finitud de la existencia y se presenta todos los sábados en una sala del barrio porteño de Almagro.

Los intérpretes Lautaro Cianci, Luis Garbossa, Sara Mabbi y Martina Malano narran los sábados a las 23.30 en Hasta Trilce (Maza 177), una historia que se propone como una provocación de los sentidos y recorre las reflexiones existenciales de una persona que se encuentra en una situación extrema.

En diálogo con Télam, Señoran adelantó: “Aparentemente uno está frente a una obra de teatro. Luego se da cuenta de que es una película. Después descubre que hay cuerpos reales conviviendo con las imágenes, y se van abriendo los sentidos”.

Esta obra, que expone al ser humano desde lo más esencial, se dibuja en las profundidades "del lenguaje escénico teatral, de la danza y las posibilidades que ofrecen los artilugios del cine", expresó el coreógrafo.

Pombo, que compone y descompone pensamientos con material de archivo, imágenes 3D y los movimientos de los cuerpos, repasa en esta puesta “la historia de una persona que en el ocaso de su vida le surgen reflexiones existenciales que nos planteamos todos en algún momento”.

- Télam: ¿Cómo surge la idea?
- Ernesto Pombo: Surge a partir de “Quiebre”, una obra de características similares que había hecho varios años antes en el Konex. Ahí encontré una punta con la técnica de la pantalla semitransparente. Desde la temática tiene cada uno en la cabeza en cada momento de la vida, y en este caso tiene que ver con el paso del tiempo y la finitud. Hay también una visión cientificista que se plantea y se cuestiona.

- T: ¿Por qué decidieron narrar a través de la danza?
- EP: Me pareció interesante porque es una experiencia expresiva que se lleva muy bien con la sincronización entre video y audio, el trabajo del cuerpo en vivo y la iluminación. Los performers trabajan y corporizan todas las reflexiones.

- David Señoran: Nos llevó un año y medio de trabajo. La cuestión técnica va por un lado y lo sensible de los cuerpos por el otro. Los intérpretes toman muchos riesgos y se mueven en la oscuridad, es un trabajo muy valioso.

- T: ¿Cómo se plantearon las coreografías?
- EP: Es un acierto de Señoran no plantear las coreografías de manera explícita ni tratando de simbolizar cada concepto que se forma en la cabeza del espectador, y esa dosificación en lo que se quiere contar y lo que se quiere dejar a la libre interpretación no es tarea sencilla.

- DS: Me preguntaba cuánto de lo que estaba en escena me representaba y me di cuenta que aunque el material era ecléctico había algo que me identificaba. Decidí ir por la línea más desprejuiciada de trabajo. Los cuerpos van contando al igual que las imágenes, y la forma de narrar es física.

- T: ¿Cuál es el trabajo que se propone con la mirada?
- DS: Hay un juego de miradas que se va haciendo en capa de sentidos y que hace que uno vuelva finita la mirada. Es especular, uno se refleja en el protagonista que revive fragmentos de su vida hasta ese instante. La obra ofrece la oportunidad de mirarse, reconocerse y ver qué decisión está tomando de su propia vida.

- EP: El arte transforma desde la sensibilidad, y la energía del cuerpo vivo es la magia del teatro. “Play” es una obra intimista, de la naturaleza del ser humano, y la mirada interior puede terminar reflejándose en la sociedad.