06/07/2019 Inta y Conicet

Utilizan el descarte de girasol para producir hongos y biofertilizantes

Investigadores reutilizan la cáscara que generan las aceiteras de la zona de Bahía Blanca, en la provincia de Buenos Aires, para el cultivo de hongos de especialidad y biofertilizantes.


Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), reutilizan la cáscara de girasol que generan las aceiteras de la zona de Bahía Blanca, en la provincia de Buenos Aires, para el cultivo de hongos de especialidad y biofertilizantes.

De cada 100 unidades de semillas de girasol, una aceitera genera 10 unidades de cáscara, 42 unidades de aceite y 46 unidades de pellet para forraje.

Sobre la base de esta distribución y si se considera que, según las estadísticas del puerto, en Bahía Blanca se produjeron unas 67.216 toneladas de aceite de girasol entre enero y abril de este año, puede estimarse una generación de 16.000 toneladas de cáscara de girasol en tan sólo un cuatrimestre.

De esta manera, el procesamiento de los granos de girasol asegura un gran volumen de cáscara que puede emplearse como materia prima de nuevos procesos más convenientes en términos de sustentabilidad. Actualmente, las aceiteras emplean este residuo como combustible para generar el vapor que requiere el tratamiento del grano para la extracción de aceite.
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