19/06/2019 Centros de Primera Infancia

"Esto no es relato, no es sarasa", dijo Macri

El Presidente celebró en Parque Sarmiento la creación, hace diez años, de los primeros Centros de Primera Infancia (CPI) en la ciudad de Buenos Aires.


El presidente Mauricio Macri afirmó hoy que "no es relato, no es sarasa, es verdad" que "112 mil chicos en todo el país" participan en los Centros de Primera Infancia, durante un acto realizado en Parque Sarmiento para festejar los 10 años de la creación de esos espacios de atención a niños de hasta los 4 años en situación de vulnerabilidad.

El programa -que tuvo su origen en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión del ahora presidente- sirvió de base para la instrumentación del Plan Nacional lanzado en 2016, que hoy cuenta con 1643 Centros de Primera Infancia y que brinda atención a más de 112.000 niños registrados en todas las provincias del país.

Esto no es relato, no es sarasa, es verdad



"Debo confesar que siento que es el logro más trascendente que he hecho como servidor público", dijo Macri, que sostuvo que "no hay nada más importante que estos chicos tengan las mismas oportunidades que cualquier otro" en la vida.

Para Macri, se trata de espacios que "fabrican libertad", empezando por los padres, para que puedan "estudiar o trabajar" mientras dejan a sus hijos al cuidados de las docentes.

Es lo más trascendente que he hecho como servidor público



Pero también destacó que el programa (que nació en Uruguay y que Macri replicó) les ofrece estimulación temprana, nutrición y controles sanitarios "en esos años tan vitales", para luego llegar a al sistema educativo "con las mismas capacidades que cualquier chico, para el día de mañana poder ser libres y elegir".

"Esto no es relato, no es sarasa, es verdad", elogió Macri a los ahora rebautizados Espacios de Primera Infancia (EPI), a los que concurren "112 mil chicos en todo el país".

El jefe del Estado sostuvo entonces que este programa "no es lo único" que su gobierno hizo para combatir "la pobreza y la desigualdad".

Así enumeró la llegada a los barrios más postergados del asfalto, para que puedan salir "llueva o truene" a estudiar o trabajar.