14/06/2019 literatura

Valentina Vidal: "Existe una idealizacin sobre cmo un paciente oncolgico lleva la enfermedad"

En "Fuerza mágnética" la escritora narra una historia centrada en una clínica privada, donde se mezclan los valores personales y los mercantiles.

Valentina Vidal explora la naturaleza compleja de los vínculos y la fragilidad del mercado laboral a través de una historia centrada en una clínica privada que va camino a su desguace, mientras los pacientes y el personal deambulan por un océano de incertidumbre que trastoca los vínculos y dispara complicidades y traiciones.

En su primera novela, la autora del libro de cuentos "Fondo blanco" da cuenta de un micromundo que se va resquebrajando y en esa transición deja al descubierto relaciones asimétricas de poder y de género, pero también cuestiones ligadas a la maleabilidad de los principios en situaciones límite.

"Fuerza magnética" (Tusquets) plantea la paradoja de un espacio ligado al mismo tiempo a la enfermedad y a la sanación, y donde la negligencia de un resonador instalado en condiciones precarias genera cáncer a una de las empleadas de la clínica, que a partir de entonces deja de lado el vínculo laboral y se transforma en una paciente confrontada a la desidia y la precariedad hospitalaria.

- Télam: ¿Ese micromundo en el que se sitúa la narración funciona como una condensación de un presente acechado por la precarización del mundo laboral?
- Valentina Vidal: La precarización y el acoso laboral son prácticas muy habituales, sobre todo en clínicas privadas, donde todo se aborda desde un lugar mucho más despiadado. Hay una cosificación del recurso humano y del paciente: se pasa a ser un número en la facturación, y también se salvan vidas, se curan enfermedades. Es en esa antítesis donde me interesó profundizar. Quise narrar la vida misma dentro de un ámbito laboral que podría situarse tanto en el presente como en cualquier tajada de la historia donde se hayan ejercido políticas antihumanistas.

- T: El personaje de Alina se somete a un tratamiento para sobrellevar una enfermedad que ha contraído en ese mismo lugar donde ahora alienta la esperanza de curarse. ¿Esta ambivalencia pretende echar luz sobre las contradicciones de los espacios que habitamos?
- V.V.: Es que si los seres humanos estamos hechos de contradicciones, de claroscuros, eso se traslada tanto a lo micro como a lo macro. En la novela hay un clima hostil dentro de un mundo claustrofóbico, saturado, un contexto que está a punto de desplomarse sobre empleados que pasan la mayor parte de sus vidas ahí adentro.

- T: Hay un tratamiento aséptico de las emociones: los pacientes atraviesan distintos estados que van desde el clímax sexual al dolor, pero los sentimientos aparecen apenas enunciados a través de lo corporal ¿Por qué se da ese contraste entre la centralidad que tiene el cáncer y la ausencia de sensaciones que la enfermedad dispara?
- V.V.: Las sensaciones están dichas desde la acción, en el caso de Alina, el personaje que padece la enfermedad, tiene miedo de ver su cicatriz, de raparse, de los síntomas del tratamiento, pero a la vez lo lleva con cierto sarcasmo y una percepción de su propia finitud que va en aumento. Creo que existe una idealización, incluso hasta diría una exigencia sobre el deber ser con respecto a cómo un paciente oncológico lleva su enfermedad. Hace un par de años una chica muy joven en estado terminal escribió por Twitter todos los días el avance de su enfermedad hasta que murió y el último mensaje lo escribió su esposo, agradeciéndole a sus seguidores haberla acompañado hasta el final. Me acuerdo la cantidad de comentarios que hubo con respecto a si pasó mucho tiempo en las redes teniendo en cuenta que eran los últimos. Pareciera ser que lo correcto para alguien que está pasando por semejante situación debería ser que actúe según un ideal construido en base al temor colectivo que nada tiene que ver con lo real.