14/06/2019 Kazajistn

Almaty, el centro cultural que supo ser capital del pas

La ciudad cultural de Kazajistán (en realidad por siglos la capital del país hasta que fue trasladada a la moderna Nur-Sultán/Astaná) es un oasis verde camino a las montañas que terminan en el Himalaya, al fin de la inmensa estepa de Asia Central.

Esta urbe de casi 2 millones de habitantes cuenta con 14 teatros, dos filarmónicas, siete salas de conciertos, 32 museos, 13 conjuntos históricos y una gran variedad de monumentos, complejos arquitectónicos y cines, infraestructura que le otorga el galardón de capital cultural.

Almaty es una ciudad que resume un poco de toda la historia reciente de esta convulsa zona del mundo: hay edificios de época zarista, otros del racionalismo soviético, rascacielos del siglo XXI, y sobre todo, grandes avenidas y muchos parques.

Uno de estos es el Parque Panfilov, al final de boulevard del mismo nombre, un lugar perfecto para observar una síntesis de la historia de la ciudad, con los monumentos a los caídos en las guerras y la Llama Eterna, un impresionante ejemplo clásico de arquitectura propagandística de posguerra de estilo soviético.

Al frente, aún marcado por un escudo comunista, está la antigua sede del ejército desde la que se emiten por altoparlantes antiguas canciones soviéticas. Y a unos pasos, la Catedral de la Santa Ascensión, una construcción de madera con azulejos pintados y cúpulas doradas que se elevan casi 60 metros y que fue construida sin un solo clavo, todo con un ensamblado de precisión que sobrevivió a los terremotos.




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