13/06/2019 Kazajistn

Astan/Nur-Sultn, la capital ms joven del planeta

La ciudad, sede del gobierno kazajo, acaba de cumplir 20 años. Plena de edificios futuristas allí todo es pulcro, flamante, brillante, joven. Es la visión del presidente Nursultán Nazarbáyev, que pasó de ser un dirigente comunista soviético a un liberal pro occidental. Las enormes reservas de petróleo y minerales costearon esta monumental ciudad elevada sobre la estepa, muro de contención de la expansión rusa y puente con China.

Por Gustavo Sierra


En la mitología kazaja, un ave sagrada -Samruk- pone todos los años un huevo de oro en las ramas de un álamo. Eso es lo que está simbolizado en este  monumento de 97 metros de altura en el medio de la avenida principal de Nur-Sultán (hasta marzo, Astaná), la nueva capital de Kazajistán. Una ciudad de apenas 20 años de historia, plena de edificios futuristas y atracciones que emerge de la estepa.

Particularmente cuando cae el sol, muy tarde en este corto verano en Asia Central, Nur-Sultán se convierte en un parque temático con edificios iluminados de colores vivos y cambiantes. Uno de los más atractivos es el del centro comercial Kahn Shatyr que tiene en el último piso una playa de arena traída de las islas Maldivas y una piscina con olas. Lo diseñó uno de los arquitectos más destacados de las últimas décadas, el británico Norman Foster, autor también del nuevo edificio de la Jefatura de Gobierno porteño. No fue el único arquitecto estrella atraído por el desafío de crear una ciudad de la nada y los dólares del petróleo. El ya fallecido diseñador japonés Kisho Kurokawa hizo el plan general de Astaná. El italiano Manfredi Nicoletti erigió la Casa de la Ópera. El palacio presidencial es una copia de la Casa Blanca de Washington con un toque de dorado de las Mil y Una Noches. Aquí el diseñador fue su principal ocupante, el presidente.


Nursultán Nazarbáyev no sólo gobernó con mano dura Kazajistán desde su independencia de la Unión Soviética en 1990, y conduce en las sombras desde marzo de 2019, sino que es quien tuvo la visión de trasladar la capital y supervisó personalmente los trabajos de construcción. Su nombre aparece en la fachada de algunos de los principales edificios y calles. El presidente puede llegar a la ciudad Nur-Sultán, bajar del avión en el aeropuerto Nazarbáyev, trasladarse por la avenida Nazarbáyev y llegar a su residencia también denominada con su apellido. En marzo, sorpresivamente, renunció y nombró en su lugar al vicepresidente Kasim-Yomart Tokáyev, quien dos meses más tarde ganó unas elecciones con el 70% de los votos. Pero se reservó para él la presidencia del influyente Consejo de Seguridad y tiene su oficina al lado de la de Tokáyev.

Para levantar la ciudad de sus sueños, Nazarbáiev concitó el apoyo de benefactores foráneos ansiosos por hacer negocios con Kazajistán, entre ellos el emirato de Qatar, que financió la construcción de una mezquita con capacidad para 7.000 fieles (el islamismo es la fe dominante del país, aunque el Estado es oficialmente laico). Los europeos, chinos y rusos intercambiaron inversiones en enormes edificios espejados alzados sobre columnas jónicas a cambio de alguna participación en los lucrativos negocios del petróleo, gas y la minería. Kazajistán es el primer exportador de uranio del mundo y está entre los 10 mayores productrores de petróleo. La cuenca petrolera del mar Caspio tiene reservas estimadas en 184.000 millones de barriles mientras que de sus otras cuencas, Kazajistán ya extrae 150 millones de toneladas al año. 


Otra de las buenas fuentes de ingreso de Kazajistán sigue siendo el antiguo cosmódromo soviético de Baikonur. Rusia paga cada año 115 millones de dólares por su alquiler y recibe muchos más ingresos de parte de China y la Unión Europea por el lanzamiento de satélites de comunicaciones y observación. En Baikonur comenzó la carrera espacial. Desde este remoto lugar de la estepa se lanzó el Sputnik, el primer satélite. Y desde allí despegó el 12 de abril de 1961 Yuri Gagarin, el primer humano en viajar al cosmos y el gran héroe de la época dorada soviética de la exploración espacial.

En las calles de Nur-Sultán /Astaná no se ve una sola persona tirada en la calle o pidiendo limosna. Tampoco hay un solo vendedor ambulante. Un taxista me dice que los pobres no llegan al centro y que permanecen en las periferias. Hago un recorrido y sí me encuentro con casas de madera y edificios de departamentos de estilo soviético con deterioros visibles. Pero la gente sigue bien vestida, con la mirada alta y expresión viva. “Tenemos lo básico asegurado a pesar de que no podamos comprar la mejor carne o pescado. Nadie se muere de hambre. No nos podemos quejar”, me dice Anargul Bibigula, una joven madre de dos niños que hace las compras en un enorme supermercado de la parte antigua de Nur-Sultán /Astaná.

 

El único tema realmente sensible en Kazajistán es “Borat”. En este film, el actor británico Sacha Baron Cohen se transforma en un absurdo periodista kazajo que viaja a Estados Unidos para descubrir la cultura americana. Y muestra a su país como un rejunte de campesinos extremadamente atrasados, racistas y perversos. Nunca se exhibió oficialmente en el país, pero todos los kazajos la vieron y se indignaron con la parodia. Transcurridos unos años, las autoridades entendieron que se trató apenas de una humorada y la están usando a su favor. “Desde que salió la película, Kazajstán ha expedido 10 veces más visados”, declaró el canciller Yershan Kasychanov.
La estepa kazaja no se parece en nada a las apacibles colinas de ese suburbio de París pero Astaná tiene mucho de la grandiosidad que los Luises le imprimieron al magnífico palacio de Versalles para escapar de las pestes que asolaban a la capital francesa a fines del 1600. Aquí, en la capital más joven del planeta se respira la impronta de la revolución científica y tecnológica del siglo XXI. La Disneylandia de las estepas brilla en esta nueva Ruta de la Seda como las joyas que transportaban por estas tierras los antiguos mercaderes. 

Fotos: Juan Giovacchini
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