12/06/2019 cine

En la Argentina de hoy, la "exhibicin condicionada" sobrevive a la modernidad

El ámbito de las producciones denominado "XXX" o condicionado, aunque parezca un término añejo, sigue teniendo sus adeptos.


Hay locales y actividades del pasado que siguen existiendo, aunque vean reducida su actividad a una mínima expresión y que, si bien puede llamar la atención cuando se las expone, en verdad su significado sigue teniendo directa relación con la sociedad de hoy.

Las salas "de exhibición condicionada" que nacieron principalmente heterosexuales, forman parte ahora del mundo LGBT, cómo epicentros para el "cruising", un encuentro ocasional en ese mismo lugar con actividad sexual expuesta y en condiciones precarias.

Los videos poco importan porque son los mismos, e incluso de menor calidad que los que pueden verse gratuitamente por internet, pero sin embargo el formato de este tipo de espectáculo público sigue siendo el que nació como cinematográfico y, créase o no, sobrervive

Dicen que a principios del siglo 20 se filmó en la Argentina el que algunos aseguran fue el primer cortometraje realmente porno del mundo, no obstante es probable que proco antes de conocido aquí el invento de los Lumiere, algún otro cineasta anónimo haya tenido ese privilegio sin difusión por obvias razones.

También hay versiones de que por aquellos tiempos el mismo dramaturgo británico Eugene O'Neil visitó Buenos Aires y tuvo mucha curiosidad por recorrer el barrio de Barracas... pura y exclusivamente en busca de un cine con cortos porno del que le habían llegado comentarios.

Han pasado más de 120 años del nacimiento del cine y en Buenos Aires así como en otras ciudades del interior siguen existiendo 18 cines con 37 pantallas y 2569 butacas- que proyectan películas "de exhibición condicionada", neologismo que indica "sexo explícito", asegurado.

En la Argentina de 2019 el cine porno vende aproximadamente 2800 entradas semanales, según figura en las declaraciones juradas presentadas al Incaa por las salas identificadas como "condicionadas" que funcionan en todo el país, la mayoría escondidas en vetustos subsuelos.

Si se analiza el fenómeno a lo largo de las últimas dos décadas o simplemente en las semanas que ya transcurrieron de este año, el promedio de tickets oscila entre 400 y 500 diarios para productos que se pueden ver por internet desde un celular gratis, o pagando un extra de TV por cable.

Las cifras ofrecidas en los informes semanales del portal del Incaa, (Gerencia de Fiscalización) en el período que va desde 1998 a mayo de 2019, estos vendieron más de 4 millones de boletos oficiales (BOC), 500.000 el último año, en salas que proyectan solamente videos de este tipo.

Si se compara la recaudación de estas proyecciones con las de los filmes convencionales, se llega a la conclusión que las salas XXX recaudan -en su totalidad- mucho más de lo que algunas producciones obviamente sin sexo explícito pero con alguna línea argumental.

De la veintena de salas que funcionaban solo en CABA en la década del 90, solo quedan ahora una docena. algunas ya clásicas, como el ABC de la calle Esmeralda y Lavalle, que que llegó a estrenar "Yo te saludo María", de Jean-Luc Godard cuando alguna vez de la calificó "condicionada", o el Ideal, antiguo cine en Suipacha al 300, transformado en 1985...

"Con la filosofía poco se goza, si quiere ver la vida color de rosa, eche veinte centavos en la ranura", decía el poema de Gonzalez Tuñon, que aludía al invento de Edison con el que cualquiera podía, a través de una una máquina a manija, ver imágenes de chicas bonitas desnudas.

En su libro "Historia de la homosexualidad argentina", el periodista Osvaldo Bazan dedica un repaso de las salas porteñas que durante décadas se dedicaron al cine pornográfico, con la misión de convertirse en zona "de ligue" para público masculino, pero no fue el único.

Otros que revisaron el tema desde distintas ópticas fueron el cineasta Edgardo Cozarinsky en "Palacios plebeyos" y más recientemente el crítico de cine Hernán Panessi, en su libro "Historia del Cine Nacional Triple X", este último enfocado en la producción local de este cine.

Se dice que esas salas no solamente están destinadas a quienes consumen sexo en forma exacerbada o quienes pretenden relacionarse con quiénes como ellos son amantes del sexo descuidado y promiscuo, sino también por agentes de inteligencia, que intercambian allí "alta data" que requiere total restricción a su exposición pública. ¿Será cierto?