11/06/2019 ensayo

Luciana Peker: "El feminismo debe estar unido, porque el verdadero enemigo es el fascismo"

En "La revolución de las hijas" Luciana Peker compone una radiografía generacional que puede leerse como marca de época.

En "La revolución de las hijas" (Paidós), la autora de "Putita golosa" parte del disparador que fueron las jóvenes en las calles durante el reclamo por el aborto legal, y desde allí traza un panorama sobre la desigualdad de género laboral o la violencia.

- Télam: Este libro puede leerse en diálogo con otro trabajo tuyo, "La revolución de las mujeres".

- Luciana Peker: Es una continuidad, en el sentido de que "La revolución de las mujeres" cuenta la historia reciente de las mujeres en la democracia. Y en ese contexto, la revolución de las hijas sorprende. Por supuesto que está enlazado con la historia, desde las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, los Encuentros de Mujeres, los Ni Una Menos, las pioneras del feminismo hasta la ley de educación sexual integral. Así como hay diferencias de clase, etnia, territorio, hay diferencias de edad y me interesaba contarlo, porque es un fenómeno único el de las hijas. Sin embargo no es un libro que idealiza a las jóvenes: las chicas son las jóvenes pero el feminismo no es adolescente ni tiene que serlo.

- T: ¿Cómo apareció esta idea?

- L.P.: El periodismo feminista no es una moda, quienes lo ejercemos tenemos muchos años de contar historias pero sobre todo de escuchar y mirar. Yo lo llamo el "singlazo" feminista: así como los grupos de cumbia recorren el país, nosotras también. Nuestro trabajo tiene mucho que ver con el abrazo, con ir a escuelas, capacitaciones, charlas. Tenemos la mirada curiosa del periodismo y de la narrativa pero también la trascendemos para pasar a ver. Cuando me preguntan por qué no la revolución de las pibas, como si hablar de hijas fuera minimizarlas como sujetos políticos, yo reivindico el lugar político de hija. No todas vamos a ser madres pero sí todas somos hijas. Me gusta algo que dice Remo Carlotto: que Laura Carlotto parió a Estela. Quiero decir, hay un fenómeno de las hijas que trasciende su propia existencia como lazo. Contrario a ese prejuicio futbolero de "hijos nuestros".

- T: ¿Qué diferencia a estas hijas de sus madres?

- L.P.: Desde el punto de vista clásico, la maternidad es vista como un lazo conservador, autoritario y competitivo. El feminismo viene a revertir eso: las hijas tienen una revalorización de las tareas de sus madres, entendieron que no era amor, era trabajo. Ahora hay una idea de la maternidad menos opresiva y más libertaria, que las quiere gozosas, libres, que acompaña a sus hijas a las marchas. Y de padres capaces de escuchar a sus hijas mucho más que a otras mujeres como sujetos sociales.

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