09/06/2019 ensayo

Alejo Schapire: "El progresismo da malas respuestas a las preguntas de la clase obrera empobrecida"

En su libro "La traición progresista", el periodista Alejo Schapire analiza la aparición de un nuevo pensamiento de izquierda que ha reemplazado la defensa de la clase trabajadora por el apoyo a las minorías y en esta nueva configuración despliega un doble estándar que lleva a criticar "los micromachismos del hombre blanco occidental mientras hace la vista gorda en torno a la opresión que sufren los homosexuales y las mujeres bajo la cultura del Islam".


"La traición progresista" -editado conjuntamente por Edhasa y Libros del Zorzal- describe también una escena marcada por el avance del populismo nacionalista y de extrema derecha que ha sabido apropiarse con habilidad de una agenda que la izquierda desplazó su interés la defensa de la clase obrera a la reinvidicación de las minorías o lo que el periodista define como " identity politics".

- Télam: ¿Qué rasgos tiene este nuevo progresismo que analizás en el libro?

- Alejo Schapire: El texto trabaja sobre la batalla ideológica que se da entre dos izquierdas. Por un lado está la izquierda tradicional de origen marxista que tiene como sujeto al obrero en el marco de la lucha de clases y cuyo objetivo era emancipar al trabajador oprimido de la producción capitalista. Este modelo empieza a entrar en crisis con el colapso de la Unión Soviética e incluso un poco antes, cuando se descubre el Gulag, lo que fueron los sistemas policiales y represivos que habían formado parte del experimento comunista.

A partir de eso, una parte de la intelectualidad comienza a tomar distancia de esa tradición. Esto coincide con el surgimiento de las identity politics, es decir, los movimientos cívicos en Estados Unidos que plantean que no solo es una cuestión de clases: que no es lo mismo la problemática del hombre blanco que la del hombre negro, o la de mujer negra respecto del hombre negro y así toda una distinción que da lugar a reinvindicaciones sectoriales que es lo que triunfa hoy en día. Así, el viejo sujeto político que era el obrero pasa a ser la minoría étnica o sexual.

Entonces vemos transformaciones muy significativas: la izquierda que ayer luchaba contra la religión y el oscurantismo de repente se vuelve defensora del Islam radical, que es el mismo que arroja homosexuales desde los edificios y persigue a las minorías sexuales y religiosas. Se da así una confrontación entre dos izquierdas: la vieja heredera del iluminismo, antitotalitaria y racionalista, empieza a ser avasallada por esta otra izquierda que está dispuesta a pactar con los religiosos oscurantistas, las dictaduras del tercer mundo y los crímenes autoritarios en nombre del antiimperialimo.

- T: En los ejemplos que das para ilustrar esta conversión del progresismo se repite una modalidad: se apela a una dinámica comparativa cuando se quiere "licuar" el impacto de un suceso...

- A.S.: Es lo que en inglés llamamos "But what about this" ("Qué hay hay de esto") , un fenómeno que se refiere a que cualquier aberración que cometa alguien que se supone el "responsable" es disculpada porque se enmarca en una relación de opresor-oprimido mucho mayor. Cada vez que hay un atentado inmediatamente se intenta patologizar al autor diciendo que es un "loco", y cuando se ve que detrás de él hay una organización se dice enseguida que no tiene que ver con las reinvindicaciones de esa organización. Por ejemplo, aun cuando una persona ataca en nombre del Islam, parte de esta nueva izquierda se empeña en decir que no tiene nada que ver con el Islam.

Esto se ve de manera nítida con las cuestiones de género: la izquierda se concentra en criticar los micromachismos del hombre blanco occidental cuando utilizan una palabra no inclusiva mientras hacen la vista gorda en torno a la opresión que sufren los homosexuales y las mujeres bajo la cultura del Islam.

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