10/05/2019 literatura

Mori Ponsowy: "Uno escribe desde el misterio, no es algo que se pueda controlar"

La autora, poeta y traductora habló con Télam sobre el proceso de creación de su libro "Okāsan. Diario de viaje de una madre".

En "Okāsan. Diario de viaje de una madre" Mori Ponsowy expone la extrañeza, el abismo y la incertidumbre de un recorrido por las ciudades japonesas en las que una mujer se reencontrará con su único hijo, ya instalado en ese país, para repensarse y reinventar su vínculo con el mundo.

Ponsowy es poeta, traductora y autora de títulos como "Enemigos afuera", "Los colores de Inmaculada" y "Abundancia", y en este libro asegura que encontró su voz "más verdadera", más cercana a sus libros de poemas que a sus novelas.

En esta entrevista con Télam, Ponsowy se refiere al proceso de trabajo del libro editado por Reservoir Books que comenzó con apuntes íntimos durante el viaje y que define como el resultado de una necesidad: "Contar desde la voz de la madre".

- ¿Cómo fue el proceso de trabajo?
- Empecé a escribir "Okāsan" sin saber que sería un libro. Al principio eran apuntes íntimos acerca del viaje mientras viajaba. Era la primera vez que iba a Japón, a visitar a Mati, mi único hijo, que se había ido a estudiar con una beca. Subí algunos de esos apuntes a Facebook y, cuando regresé, me di cuenta de que quería seguir escribiendo. Que me faltaba contar un montón de cosas y que necesitaba contar no sólo el viaje, sino algo más grande, algo que no cabía en catorce días, ni en catorce apuntes. Okāsan es el resultado de ese trabajo de escritura. De esa necesidad de contar desde la voz de una madre. También por eso el libro se llama "Okāsan", que quiere decir "madre" en japonés.

- A medida que avanza la lectura vemos no solo a una madre que hace un pasaje de redescubrimiento y revisión del vínculo con su hijo sino que también se repiensa, se reencuentra con su rol como hija.
- Sí. La relación madre-hija suele cambiar y afianzarse mucho cuando tenemos hijos. Pero esa relación también va cambiando a medida que nuestros hijos crecen y nuestras madres van envejeciendo, perdiendo facultades. Es casi una ironía, pero quizás sea una necesidad: nuestros hijos se van haciendo independientes de nosotros, adueñándose del mundo, entrando a la adultez, al mismo tiempo que nuestras madres empiezan a necesitarnos, a convertirse de nuevo en niñas pequeñas, mientras se despiden de la vida. Mi madre murió poco tiempo antes de que yo entregara el manuscrito final de "Okāsan". Era inevitable que ella tuviera un lugar importante en el libro.

- Hay distintas tipografías a lo largo de los capítulos, que ayudan a construir la idea de movimiento, de viaje, en el que se entretejía y construía el texto pero ¿cómo lo pensaste? ¿En qué soporte escribías durante esos días en Japón?
- Mientras estuve en Japón muchas veces escribí en el celular, de noche, bajo las sábanas, escribí a lápiz en un cuaderno que compré allá. Usé el cuaderno sobre todo en los trenes. Durante las horas de viaje, él aprovechaba para estudiar y yo me ponía a escribir. Las distintas tipografías fueron una idea que tuvieron en la editorial para diferenciar los capítulos que cuentan anécdotas del viaje de aquellos que narran recuerdos de la infancia y adolescencia de Mati, o pensamientos míos no necesariamente relacionados con Japón, ni con el tiempo presente de la narración.
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