25/04/2019 cine

Una asombrosa historia de la dispora juda, en el nuevo documental de Miguel Kohan

“La experiencia judía: de Basavilbaso a New Amsterdam”, cuenta la instalación de importantes colonias en el siglo XVII en el Caribe, de Surinam a Jamaica y la isla de San Eustaquio.

Trailer

El realizador Miguel Kohan estrenó “La experiencia judía: de Basavilbaso a New Amsterdam”, un filme que cuenta una asombrosa y casi desconocida historia sobre la diáspora judía.

Con su cámara, Kohan parte de la localidad entrerriana de Basavilbaso, su ciudad de origen, para hablar de los gauchos judíos pero luego se retrotrae al siglo XVII para contar la historia revelada por el historiador israelí Mordechai Arbell, y seguir el rastro de la diáspora judía que abandona España con la Reconquista y la instauración de los Reyes Católicos, pasa a Portugal y de ahí a América.

El filme recorre lugares como Recife y Pernambuco en Brasil, Surinam, Jamaica, la isla San Eustaquio y Nueva York (antiguamente la Nueva Amsterdam del título del filme), donde descubre rastros de importantes colonias judías en el 1600.

Kohan reveló que durante la presentación de su documental “Salinas Grandes” (2004) accedió al libro "América Colonial Judía" y detalló que "al leerlo, inmediatamente sentí el deseo de investigar el tema para desarrollar una película, tenía la sensación de que era una historia que debía ser contada”.

A partir de ahí entabló realción con Mordechai Arbell, que lo puso al tanto de la historia de los judíos sefaradíes que habían escapado de la inquisición a América y, según comentó a Télam, le "mostró mapas antiguos, fotos de cuando él personalmente viajó a Surinam para investigar el tema".

"Me sentí inmediatamente convocado a realizar ese recorrido”, relató.

Télam: ¿Qué fue lo que descubrió sobre la identidad judía realizando la película?
Kohan: Creo que esa mirada amplia y esa capacidad para convivir en la diversidad hizo posible la convivencia de los judíos sefarditas con los pueblos originarios en Surinam y de alguna manera me recordó a mi familia gauchesca. Esa capacidad judía de desdoblar fronteras y de hacer de el éxodo su asiento para poder sobrevivir fue un elemento muy cautivante.