19/04/2019 literatura

Yanina Rosenberg: "Lo extrao es la mejor va de escape para una realidad que no queremos"

La escritora dialogó con Télam sobre los escenarios que plantean los cuentos de su nuevo libro, "La piel intrusa".

Por Julieta Grosso

Para dar cuenta de la multiplicidad del yo, de las impensadas y hasta siniestras facetas que conviven en una persona, a la escritora Yanina Rosenberg le gusta plantear escenarios cotidianos que se trastocan para dar paso a un orden fantástico y hostil: así se vinculan los cuentos que componen "La piel intrusa", donde una mujer puede mutar en árbol o una madre pierde a su hija y la ve replicada en todos los departamentos vecinos.

Rosenberg, nacida en 1980, construye historias donde abundan la extrañeza y la desolación: en cuentos como "Evelina", "El peor castigo", "Guazuvirá" o "El estimulante sabor de la libertad" los vínculos se resquebrajan y los personajes resbalan por tramas que estratégicamente dejan afuera aquello que en el tratamiento tradicional del género podría haber evolucionado hasta un desenlace dramático.

Guiados por esa suerte de realismo viscoso que transita la escritora, los relatos de "La piel intrusa" -galardonados por la Fundación El Libro por un jurado integrado por Abelardo Castillo, Luisa Valenzuela, Antonio Skármeta, Pablo De Santis y Daniel Divinsky- tematizan el desencuentro de las parejas y deconstruyen la idea del instinto materno para plantear una exploración oscura de la maternidad y de los mandatos de género.

- Télam: La mayoría de los personajes que aparecen en los relatos están interconectados por la soledad, el desencuentro y hasta la violencia ¿El hilo conductor es una mirada sombría sobre el mundo y las relaciones?
- Yanina Rosenberg: Es cierto que muchos de mis personajes se sienten solos, perdidos incluso en sus lugares más cotidianos. En un día común y corriente, de repente todo empieza a parecerles extraño. Es como si, de la nada, se desconectaran de la realidad. Los hombres están desconectados de las mujeres por una cuestión de roles de género. Las madres están desconectadas de sus hijos, y los padres de la paternidad. También hay parejas desconectadas por evoluciones personales, e incluso hay personajes desconectados de su propia evolución. Es como si, en cada paso de esa constante evolución, los personajes se trasladaran a un mundo completamente nuevo, a una realidad distinta que no llegan a comprender porque ya enseguida tienen que subir un nuevo escalón en su evolución. El mundo va más rápido que ellos, y ellos no entienden lo que ven, o no llegan a ver. Es tal la desconexión que por momentos se sorprenden antes ciertas reacciones propias. Están dentro de pieles que desconocen, pieles intrusas que los llevan a hacer cosas terribles.
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