11/04/2019 Opinin

Pasar de estar juntos a ser juntos

Ante la existencia de conversaciones para que un dirigente radical integre la fórmula presidencial de Cambiemos como vicepresidente, en las próximas elecciones de octubre, opinó para Télam el diputado nacional de la UCR por Tucumán, José Cano.

Jos Cano

Por Jos Cano

Los desafíos que enfrenta nuestro país imponen un compromiso inexcusable. El radicalismo no sólo debe seguir siendo parte de Cambiemos, sino que debe transformarse en la garantía para que este espacio innovador de la vida institucional argentina se transforme en una bisagra histórica que permita romper décadas de frustraciones para nuestra Patria.

Cambiemos nació en una encrucijada que no puede desconocerse para cualquier análisis serio y responsable sobre lo que nos demanda el presente y, en especial, sobre lo que nos plantea el futuro inmediato. La coalición que hoy gobierna la Argentina se conformó con la madurez de saber que, quienes la integrábamos, veníamos de espacios e historias disimiles. Sin embargo, actuamos en la convicción de unirnos para ofrecer una alternativa ante un modelo falaz, despótico y corrupto que ponía en serio riesgo a las bases de nuestro sistema republicano. Los radicales asumimos este compromiso en la Convención de Gualeguaychu, donde todos discutimos aferrados a nuestra historia y convicciones. Forme parte de quienes creíamos que el espacio debía ser aún mayor al que se conformó. Incluso, sumando a sectores del peronismo que comulgan con nuestros principios democráticos. La mayoría opinó distinto y en esa senda transitamos para llegar al gobierno junto al presidente Mauricio Macri.

Pasaron más de cuatro años de aquel hito histórico para la UCR y estamos a punto de cerrar el primer mandato de la administración que conduce Cambiemos. No hemos transitado un camino fácil. Es tiempo de mirar hacia atrás y analizar el camino recorrido. Pero también es imperioso poner la mirada en lo que viene para marcar la hoja de ruta que se nos plantea. Sería riesgoso para la República desconocer que las razones que dieron origen a esta coalición siguen latentes. Dar un paso atrás implicaría reinstalar una concepción del mundo y de las instituciones que debemos dejar atrás si aspiramos a ser un país con desarrollo real.

La coyuntura económica es, sin dudas, un manto de neblina para que los agoreros de siempre busquen destruir lo que se ha construido con mucho esfuerzo y compromiso. Eso no significa rehuir al debate, ni mucho menos dejar de asumir la cuota de responsabilidad que le cabe a la actual administración por lo que viene sucediendo desde hace varios meses. Pero un simple repaso por nuestra historia más reciente nos permitirá confirmar que lo que fracasó, es un modelo que ha sido manifiestamente incapaz para garantizar derechos básicos y futuro a la mayoría de los argentinos. Quienes hoy reclaman por su vuelta dejaron el país con 30% de pobres, con un sistema de servicios públicos y productivos a punto de colapsar y con un país aislado del mundo. El problema se profundizó en varios aspectos, no podemos negarlo, pero plantear que la salida pasa por los que armaron esta ruta es de una hipocresía intolerable.

Está claro que para gobernar no alcanza con explicar la realidad o con justificar las consecuencias de nuestras decisiones, cuando muchos argentinos sufren por las mismas. Y es allí donde aparece el primero de los desafíos para Cambiemos y, en especial para el radicalismo. Tenemos que encontrar el equilibrio, la madurez y la razonabilidad para escucharnos y actuar en consecuencia.

Necesitamos ampliar la óptica con la que se resuelven los problemas. Nuestro espacio político tiene responsabilidades de gestiones en centenares de municipios, comunas, concejos deliberante y legislaturas de todas las provincias. Sin contar, a nuestros gobernadores. Ellos tienen mucho para decir. La administración de Macri es la más federal de todas las que recuerde nuestra histórica democrática. Lo saben las gestiones peronistas que, en una perversa estrategia, eligen callar o desfigurar esa realidad para sacar provecho propio. Cambiemos necesita consolidar ese federalismo de puertas adentros para que las respuestas no sólo salgan de la Casa Rosada, sino también desde quienes están día a día con nuestra gente.

Pero, insisto, sólo será posible esa alternativa de consolidar una coalición de gobierno si Cambiemos continúa unido y con los objetivos claramente definidos. Los radicales hemos dado muestras, a lo largo de nuestra centenaria historia, del compromiso con banderas y principios que nos dan identidad y pertenencia. El espacio político que hoy integramos junto al PRO y a la Coalición Cívica contienen esos valores. El árbol no puede tapar el bosque. La responsabilidad de los tiempos nos exige debatir, cuestionar, reclamar pero nunca retroceder. Estar juntos, debe pasar a ser juntos aún en las diferencias. Ese será nuestro mejor legado para las generaciones futuras. El mejor legado para nuestra democracia.

(*) Diputado nacional por la UCR-Tucumán.
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