03/04/2019 show

Liliana Herrero visita la obra de Fito Pez con un disco "sobre los lazos entre las personas"

La artista presentará "Canción sobre canción" -compuesto por temas del rosarino- el próximo domingo 14 en la Usina del Arte de la ciudad de Buenos Aires, con entrada gratuita.

La cantante Liliana Herrero despliega su arte en “Canción sobre canción”, flamante álbum con piezas de su amigo Fito Páez en que afirma haber logrado “un disco que no perteneciera a nadie, sino a los lazos que construyen las personas azarosamente”.

“No sabía realmente qué hacer pero después percibí algo que me estimuló mucho para poder elegir y era de qué quería hablar. Y quería hablar de mí, de él, de los dos y de su vida familiar que también es la mía", declaró acerca del disco que presentará el próximo domingo 14 en la Usina del Arte de la ciudad de Buenos Aires.

"Dos familias, una relación extendida en cada caso a la familia del otro y después los viajes, los conciertos, las participaciones, todo eso iba armando un hilado precioso”, abunda Herrero durante una entrevista con Télam.

Con una búsqueda paciente y pertinaz, la vocalista entrerriana detalla que eligió "temas que estuvieran referidos específicamente ya no a historias propias de amores, desamores, desencuentros", en los que "no me quise meter, pero sí en aquellos donde apareciera muy involucrada la propia historia de Fito”.

En “Canción sobre canción” conviven “Giros”, “Mariposa tecknicolor”, “Del 63”, “Carabelas nada”, “Dejarlas partir”, “Tatuaje falso”, “Tres agujas”, “Ámbar violeta”, “Instan-táneas”, “Abre” y “DLG” sobre un entramado sonoro donde también tomaron parte el guitarrista Pedro Rossi y el bajista Ariel Naón, dos antiguos laderos de la vocalista.

Pero Herrero se tomó más libertades a la hora de los textos de Páez, porque “quería sustraer palabras, cambiar ciertas estructuras a partir de conocer sobre todo la vida familiar de Fito, los infinitos senderos por los que ha transcurrido su vida”.

“Pero eso -advierte- no me lleva a decir que hice un disco tributo, un disco homenaje. En todo caso, es un tributo a la amistad, esa palabra que es esquiva. Nunca sabemos bien en qué consiste la amistad pero sí tiene un valor enorme”.

Dispuesta a desmenuzar el desafío que asume al reformular una obra, Liliana especifica que “en el arte no vale para mí la palabra lealtad, homologada acá a la palabra literalidad. A mí me interesa escuchar una hendija o muchas hendijas que tiene una obra y meterme ahí”.

El registro de “Canción sobre canción” sumó (a Herrero, Rossi y Naón) las participaciones de Martín Pantyrer (saxo y clarinete), Mariano Agustoni (piano y teclados), Mariano Cantero (percusión) y Federico Siksnys (bandoneón), mientras que como invitados tomaron parte Fernando Cabrera y Gustavo Cortés, de Sig Ragga.

El elenco estable que hizo el álbum lo asumirá en directo el domingo 14 de abril con un concierto gratuito en el Auditorio de la Usina del Arte (Caffarena 1).

La presentación de Herrero forma parte del festival Músicas del Sur IV, que entre el 12 de abril y el 25 de mayo ofrecerá ocho conciertos de importantes artistas de Argentina, Uruguay y Brasil.

Télam: ¿Está ansiosa por mostrar “Canción sobre canción”?
Liliana Herrero: El 14 de abril era el cumpleaños de mi padre, que era un hombre amante de la música que era un científico y tenía una discoteca con títulos clasificados en una carpeta negra que, por suerte, pude rescatar cuando se desarmó la casa familiar en Villaguay. Además me mandó a estudiar piano y me compró un piano que como una estúpida vendí y me compré un Rhodes que después le regalé a Fito, así que me alegro hacerlo en esa fecha porque allí hay otro lazo. Pero, por otro lado, tengo la necesidad de explicitar que tocaré allí porque me contrató una productora pero no participé nunca de lugares que pertenecieran a la Ciudad ni nunca fui a la Usina ni aceptaría ser contratada por el gobierno.

T: ¿Cuál fue la reacción de Fito Páez al escuchar esta visita a su obra?
LH: Yo temía que a Fito no le gustara porque lo adoro. Así que cuando terminé el disco, le mandé tres ejemplares en un taxi y me dijo “¿Lo escuchamos juntos?” y yo le respondí “Ni ahí’. Hasta que días después cuando estábamos ensayando me llamó Fito para decirme “mamá estoy en shock”. Y después hicimos una escucha en su casa con todos, con pizza, empanadas, cervezas y vino y fue muy emocionante.