03/04/2019 opinin

Unidad para salir del laberinto populista

Sobre los últimos índices de pobreza en la provincia de Córdoba y la necesidad de que haya un cambio político en el distrito, opinó para Télam el diputado nacional por Córdoba Diego Mestre (UCR).

Diego  Mestre

Por Diego Mestre

Los ciudadanos cordobeses estamos acostumbrados a que la pobreza en la provincia supere a la media nacional. No es casual que en el gran Córdoba un 36,5% de personas no cubran sus necesidades básicas. No es mala suerte que la indigencia haya trepado al 7,9%. ¿Por qué una provincia increíblemente rica en recursos, talento e infraestructura, permanece en el triste podio de pobreza e indigencia nacional?.

El desmoronamiento es consecuencia de veinte años de un gobierno que se sirvió a sí mismo. No son sólo números fríos: son la evidencia irrefutable de una política construida de espaldas al pueblo.

Como padre, me preocupan estadísticas que muestran a más de la mitad de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad. Sé que las carencias influyen directamente en su salud y nivel educativo e impactan de lleno en su futuro. Con objetividad y sin invocar consignas partidarias, la provincia es cada vez más pobre y el costo de vida es cada vez más caro. Los indicadores solo empeoran...¿A dónde queda el fondo?

Sería esperanzador que las fuerzas políticas se pusieran de acuerdo para unirse y atravesar estos obstáculos que impiden a los cordobeses vivir una vida más plena, con mejor calidad de bienes públicos y más oportunidades. En medio de tanta oscuridad, la unión es el mejor camino para decir basta y transformar lo que sea necesario.

Un ciudadano que desarrolla su potencial en libertad se fortalece y es productivo. Piensa en el futuro y contribuye a mejorar su lugar. En cambio, un ciudadano debilitado por las carencias, vive condicionado por un sistema perverso que acaba derrotándolo.

Estoy de acuerdo con el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. En el Congreso de la Lengua expresó: "Para salir del populismo se requieren sacrificios y los mayores sacrificios siempre lo realizan los que menos tienen".

No es fácil luchar contra el populismo. Se aparece en las contiendas electorales con un disfraz de bombero, y en realidad, esconde un bidón de combustible y una caja de fósforos. Dos décadas sin cambios alcanzan para opacar a una provincia que debería ser próspera, segura y pacífica.

Una administración pública consciente de las necesidades de los ciudadanos invierte los recursos con respeto, teniendo en cuenta prioridades. Un gobierno que se preocupa por el futuro no acumula una deuda de 160.000 millones de pesos y un déficit de 20.000 millones. ¿Para que agregar a la planta permanente 60.000 personas y agobiar al pueblo con obligaciones? La única manera de sostener esa clase de gasto es aplastando a los cordobeses con más impuestos.

Para permanecer, el populismo necesita cómplices en todos los estratos y en los tres poderes. Controla las normas que salen del poder legislativo y hace su voluntad, diseñando reglas para impedir que las cosas cambien. Así construye el andamiaje que le permite prosperar. Por eso es tan importante una justicia imparcial e independiente.

Los pésimos indicadores de la provincia de Córdoba son un síntoma más de la descomposición institucional que transitamos. Afortunadamente, la existencia de estadísticas permite a los ciudadanos evaluar a la administración pública. Y el voto nos da una oportunidad para elegir rumbo. ¡El ciudadano no puede ser el único responsable de esa elección! Es necesario llamar a la reflexión a los dirigentes de los diferentes partidos. Todavía estamos a tiempo de luchar con unidad, sin egoísmos, recordando que la política es servir antes que reclamar. Las batallas políticas no deberían ser más importantes que las circunstancias que atraviesan los ciudadanos.

Los cordobeses tenemos en nuestras manos la oportunidad de encontrar la salida al laberinto populista: el principal enemigo y la causa de tanto desasosiego y sufrimiento innecesario.


(*) Diputado nacional por el radicalismo cordobés. Presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados.

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