24/03/2019 ciudad de buenos aires

Villa 21-24: la vida entre cables colgando y paredes electrificadas

Con casi 50 mil habitantes, la villa que comprende los barrios de Barracas, Nueva Pompeya y Parque Patricios incrementa su población, lo que conlleva un crecimiento en las construcciones y en el requerimiento de servicios básicos, de los que no disponen.

Por Victoria Peralta


Los vecinos de la Villa 21-24, ubicada en el sur de la ciudad de Buenos Aires, reclaman desde al menos una década que se solucione el grave problema del riesgo eléctrico que sufre el barrio y que los lleva a convivir con paredes electrificadas, incendios por cortocircuitos, y hasta afrontar accidentes y muertes por electrocución.

Por este motivo, la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario ordenó en febrero pasado la creación de "una mesa de diálogo" para que se elabore "un plan integral de obras que solucione los problemas eléctricos" y el viernes denegó el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Poder Ejecutivo porteño contra la constitución de ese espacio de trabajo.

En una recorrida por el asentamiento más grande de la Ciudad, no se observan postes de luz en las condiciones que el ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad) establece como "seguras" y que, entre otras pautas, indica que no puede ocuparse más de 3 % de la superficie del poste con cables. "No hay ninguno derecho, están todos torcidos, los que todavía están en pie", dice Sandra (quien pidió reserva del apellido) mientras cierra la puerta de su casa para ir a trabajar y cuenta: "Es el drama de mi vida, me voy por ocho horas y no sé si cuando vuelvo mi casa está a salvo".

Cerca de las vías por donde cuatro veces por día pasa un tren carguero, Lucas, de 25 años, señala otro peligro que enfrentan los vecinos: los cables de media tensión que cuelgan a escasos centímetros de las formaciones. "Un tren puede 'llevarse puesto' esos cables en cualquier momento. Es un peligro, pero es con lo que convivimos desde siempre", dice. 

Hay cables de media tensión que incluso pasan por adentro de los hogares o postes de distribución de electricidad que quedaron en patios de casas o se apoyan sobre las viviendas, además de transformadores móviles que, según cuentan los vecinos, se incendian "cada dos por tres".

Un cable de media tensión, con tramos pelados, se apoya sobre el techo de chapa de la fundación TEMAS; hace dos meses un recalentamiento produjo un incendio, y hace pocas semanas, por orden de la justicia porteña, una cuadrilla de la Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS) fue a repararlo. "El arreglo del gobierno fue ponerle un poco de cinta aisladora a los cables de media tensión y con una madera separarlos del techo, eso fue todo", explicó Paz Ochoteco, que trabaja en el barrio hace 18 años. Al ser consultada por la situación en el barrio, Edesur aseguró que "la distribución (del suministro eléctrico) sólo llega a la entrada de la villa" en tanto "toda la distribución interna no depende" de la empresa.

Por su parte, desde el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad afirmaron a esta agencia que se encuentran "trabajando junto a otras áreas de gobierno para aportar soluciones; la UGIS realiza tareas de mantenimiento eléctrico en todo el barrio mediante cuadrillas con personal especializado que operan de lunes a lunes".