10/03/2019 opinin

Neuqun sin sorpresas

El Movimiento Popular Neuquino renovó hoy la confianza de los neuquinos y se convierte en la fuerza política que mayor permanencia ha tenido al frente del poder de una provincia ininterrumpidamente, desde la vuelta de la democracia en 1983 a la fecha. Sobre la lectura a nivel nacional de esta elección, la primera de cara a las presidenciales de octubre, opinó para Télam el consultor político Carlos Fara.

Carlos  Fara

Por Carlos Fara

Al final no hubo sorpresas. Los pronósticos agoreros de los últimos días para el Movimiento Popular Neuquino no se cumplieron. La elección para gobernador fue muy similar a la de hace 4 años atrás: el ganador Gutiérrez obtuvo casi lo mismo; Rioseco bajó unos 3 puntos y Quiroga perdió 4, aunque en su momento la UCR y el PRO fueron divididos. Al mismo tiempo la novedad fue la inserción del ex gobernador Sobisch, el cual no le quitó votos a su partido de origen, sino tal vez a Cambiemos.

El gobierno nacional respira porque ganó un semialiado, y eso quita presión sobre si 1) se venía una ola kirchnerista, y 2) se generaba una amenaza sobre las inversiones en el yacimiento de Vaca Muerta. El mal desempeño del alcalde capitalino Quiroga –de Cambiemos- no es un dato político relevante, ya que hace mucho se lo daba por poco competitivo. Incluso salió tercero en la ciudad que gobierna.

También respira el peronismo federal, ya que un triunfo de un referente de Cristina hubiera acelerado el debate sobre si debe haber o no unidad opositora.

Este resultado implica varias cosas:

1) la provincia tiene una estructura electoral poco móvil, ya que el partido local no pierde el poder, aunque ya no se impone por las diferencias históricas;

2) el boom del shale crea un atmósfera económica bien distinta al resto del país, que si se suma al factor anterior hablan de un electorado relativamente conservador.

3) "la grieta" kirchnerismo – antikirchnerismo no se instala fácilmente en elecciones locales, más aún cuando el oficialismo local no responde a ninguno de esos dos polos.

4) un eventual apoyo de Cristina a un candidato no significa votos efectivos.

5) si algún resultado electoral amenaza el clima de inversiones beneficiosas los votantes no le dan lugar (poco eco parece tener tampoco la polémica sobre la técnica del fracking).

6) los resultados de la legislativa de 2017 tampoco marcaron tendencia, ya que en ese momento triunfó Cambiemos con el 28 %, el MPN salió segundo con el 21 %, y el peronismo fue dividido en 2 frentes que sumaron el 37 %.

Al haber ganado nuevamente el partido provincial lejos está de poder sacarse conclusiones nacionales desde una provincia chica y particular. Los que querían ver en esto un termómetro nacional se quedan con las ganas.

Se deberá ser muy cuidadoso con leer resultados electorales adversos al gobierno en varias elecciones adelantadas como una tendencia nacional. Ya sucedió hace 20 años, cuando el peronismo logró una serie de victorias previas a la presidencial, pero que no modificaron la ventaja a favor de la Alianza. Claro que esta oportunidad es distinta porque el escenario nacional es por ahora de paridad.

Consultor político. Presidente de Consultora Carlos Fara y Asociados. Ex presidente de la Asociación Argentina de Consultores Políticos.