04/03/2019 Alemania

Daniel Barenboim: "Decir que la msica es elitista es lo ms ridculo del mundo"

Ni las denuncias de maltrato, ni los achaques de la edad que lo obligaron recientemente a operarse del ojo derecho le hacen perder el foco, y mucho menos sentido del humor, algo suyo muy argentino, revela Daniel Barenboim, quien en julio regresará al CCK de Buenos Aires con un festival de música y reflexión que refleja la intención detrás de su arte.


Su agenda es intensa, es viernes y a las 20 horas tiene un asiento reservado en la Filarmónica de Berlín para escuchar a su amigo Zubin Metha, al que no le quiere fallar. Pero también tiene un proyecto muy personal que atender, por eso recibe a Telam y otros medios argentinos en la Barneboim-Said Academie, uno de sus sueño hecho realidad y cuya filosofía quiere trasladar a la Argentina.

“La pregunta inicial es por qué la música es importante”, lanza tan pronto se sienta en la mesa a dialogar y antes de entrar en detalles acerca del programa elegido para el festival o explayarse en anécdotas que retratan su experiencia vital, que a sus 76 años comparte con una apertura extraordinaria.

Para Barenboim la respuesta es que "no se puede hablar solo de la música sino del efecto de la música sobre el ser humano”.

“Se hicieron muchos trabajo sobre su influencia de la música en los sobre niños (…) y es un poco como el deporte, pero no tiene el mismo aspecto conflictivo de quien gana o pierde. En un cuarteto de cuerdas si se busca quien gana, pierden todos. Es una escuela para la vida”, asegura.

Desde que empezó con sus festivales anuales en Buenos Aires en 2013, el maestro, pianista y director de orquesta argentino, israelí y palestino, quería realizar un festival que no solo esté centrado en los conciertos sino que generara un espacio de reflexión en torno a la música.

Su idea fue acogida con gran entusiasmo en el CCK, donde Barenboim se instalará del 22 de julio al 8 de agosto con su emblemática West-Eastern Divan Orchestra, acompañado por artistas internacionales y pensadores.

"No soy político, soy nada más un músico. Pero si puedo contribuir en algo es en esto. Mi esperanza es que el simposio despierte la curiosidad de la gente que sí puede cambiar las cosas", subraya el director de orquesta, quien pretende aportar su granito de arena para que Argentina, el país al que más se siente vinculado emocionalmente, pueda mejorar.

Barenboim suele decir que la música nos iguala a todos, y que esto debería trasladarse también fuera de la música. Sin embargo asegura que los políticos están "muy lejos de comprenderlo", porque generalmente consideran que es algo "elitista", y eso es "lo más ridículo del mundo".

"La música perdió un poco de su sentido en la percepción de la gente porque no hay educación musical, se aprende literatura, geografía, biología, matemática, pero no música. Eso es un gran drama, porque para mi es esencial", reflexiona Barenboim.

“La música da un sentido a la vida, porque es lo único que conozco que te permite vivir elementos opuestos simultáneamente. La música nunca ríe, nunca llora, ríe y llora al mismo tiempo”, explica el maestro.

"El verdadero sentido filosófico está en el contrapunto, no musical, sino de elementos opuestos que tienen que vivir juntos, dialogando", remarca Barenboim, sobre esta característica que hace que la música sea algo esencial a la condición humana.

Cuenta que una vez dirigió en Ghana, África, y su concierto fue transmitido en directo a millones de personas: "¿Entendieron todos a Beethoven? Lo dudo. Pero estoy seguro que no hubo ni una sola persona que haya sentido que estaba delante de una declaración humana, y eso me emocionó mucho".

Mientras la prensa sigue más pendiente del reciente revuelo causado por las denuncias de maltratos que hicieron en su contra músicos alemanes, Barenboim le resta importancia al asunto y lamenta más no haber podido dirigir este año la temporada de la opera "Babylon" de Jörg Widmann, debido a que tuvo que operarse de cataratas.

"Solo veía un 15%, estaba casi ciego, pero sin saberlo veía todo con el ojo izquierdo. Ahora que la operación fue un éxito, el izquierdo está muy flojo y tengo que operarme. Es la idea del contrapunto", dice sonriendo, para luego aclarar que espera solucionar el tema antes de viajar a la Argentina.

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