21/02/2019 Iglesia

"Los obispos no van a hacer nada", asegur una ex religiosa abusada

Valeria Zarsa perteneció 20 años a la Congregación Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, en Salta, de la que escapó en 2015. Criticó que en la cumbre que se lleva adelante en el Vaticano quedó excluido del temario el abuso hacia las monjas.

 El 30 por ciento de las monjas "ha sufrido abuso y los obispos no van a hacer nada, la mujer sigue siendo discriminada en la Iglesia", aseguró Valeria Zarsa, quien fue religiosa a las ordenes del sacerdote Agustín Rosas Torino en Salta y escapó luego de ser abusada y sometida a condiciones de servidumbre.

Zarsa opinó así acerca de la reunión de obispos que a instancias del papa Francisco se lleva a cabo en el Vaticano para prevenir y combatir la pedofilia en la Iglesia, con un temario que excluyó el abuso de monjas. "Como mujer no conocés que tenés derechos, que eso es un delito, no sabés si te van a proteger, sabés que cuando abras esa puerta no hay vuelta atrás y para una monja eso es perder a tu Dios, perdés todo", afirmó a Télam acerca del temor que sufren las religiosas a la hora de denunciar abusos.

Zarsa participó de los llamados "retiros de sanación interior", en lo que escuchó las "situaciones tremendas que viven las religiosas, abusos, abortos". "Ellos las violan pero después les hacen creer que la culpa es de ellas, es espantoso cómo manipulan", aseguró.

Zarsa es querellante en la causa por la que el sacerdote Rosas Torino está a punto de ir a juicio oral por "abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual", agravado por su condición de ministro de culto reconocido.

Relató que luego de dejar la congregación, a la que se había sumado a los 24 años, comenzó a recibir el testimonio de otras víctimas. Señaló que escuchó a 175 religiosos, entre varones y mujeres, que como ella habían sido abusados y decidieron dejar una orden que calculó que tiene unos 800 miembros.

A principios de febrero, el papa Francisco admitió por primera vez que el abuso de las monjas dentro de la Iglesia era "un problema", pero ello quedó fuera de la agenda de la reunión que los obispos mantienen desde hoy hasta el domingo próximo en el Vaticano.

"Siguen encubriendo el abuso y el maltrato, yo quería estudiar teología y no me dejaron, me obligaban limpiar casas ajenas a cambio de favores que recibían los curas, a las monjas nos daban la peor comida", subrayó Zarsa. "Todavía me acuerdo el gusto de la tarta hecha con verduras podridas, es muy difícil para una monja denunciar porque te hacen creer que todo tu ser está programado para seguir ahí y que no tenés opción, que te vas al infierno, que le fallás a Jésús", agregó.

Contó que el descubrirse al borde del suicidio fue lo que la animó a abandonar la congregación, de la que tuvo que escapar cuando estaban a punto de trasladarla a un convento perdido en el monte de a provincia de Santiago del Estero.

"¡Ojala me hubiera animado antes! Te hacen creer que la opción es el cielo o el infierno y la verdad es que prefiero el infierno!", aseguró entre risas Zarsa, quien además tuvo que abandonar Salta por las amenazas que recibió por parte de los miembros de la congregación.