16/02/2019 Pablo Duggan

"La fbula del asesinato de Nisman no pasa el anlisis de un lector de policiales"

El periodista es autor de "¿Quién mató a Nisman?", el libro que está primero en ventas y que busca responder el misterio que rodea la muerte del fiscal en 2015.


La muerte del fiscal Alberto Nisman, unos días después de anunciar su denuncia contra la entonces presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, está rodeada de preguntas: para algunos Nisman es un superhéroe (incluso la terminación de su apellido rememora a los más populares), para otros un villano. 

Para que este hecho tenga el misterio de las novelas negras la trama que conduce a la muerte sucede dentro de un baño cerrado, de un departamento cerrado y de un edificio cerrado, lo que recuerda a los enigmas del cuarto cerrado, quizá el más famoso "Los crímenes de la calle Morgue" de Edgar Allan Poe.

Sin embargo el misterio más importante es el que señala el título de uno de los libros más vendidos de los últimos meses: "¿Quién mató a Nisman?" (Planeta, 2019); para su autor, Pablo Duggan, no hay dudas que a Nisman lo mató Nisman.

- Télam: Su libro está primero en ventas; ¿le parece que el caso Nisman es leído como una gran novela de espías y de enigma de cuarto cerrado?
- Pablo Duggan: El caso Nisman puede ser leído como un caso policial clásico, pero la fábula del asesinato de Nisman, como bien dice alguien a quien cito en mi libro, no pasa el escrutinio de un buen lector de novelas policiales. Un buen lector de novelas policiales sabe que siempre tiene que haber una respuesta que explique cómo fue llevado adelante un asesinato. Aquí en ciento treinta o ciento cincuenta cuerpos del expediente nadie jamás explica la mecánica del asesinato de Nisman: cómo entran al parque, cómo suben, cómo entran al departamento, cómo se produce el hecho de que lleven a Nisman adentro del baño, con una o dos personas más, cómo lo matan, cómo se retiran del baño dejando el cadáver apoyado contra la puerta impidiendo la entrada y, por supuesto, todo lleno de sangre, pero sin que los asesinos dejen una sola huella ni adentro ni afuera del baño. Esto es básico para cualquier novela policial, el lector tiene que encontrarle finalmente una vuelta a cómo ocurrió el hecho.