15/02/2019 Festival nicos

Luciano Pereyra, un concierto doble en el Coln y una controversia renovada

En una nueva velada del festival Únicos fue el turno del popular cantante, que fue ovacionado por el público.

El Festival Unicos, que se propone presentar en el Teatro Colón y en formato sinfónico a una serie de artistas de diferente prosapia, pero más bien ajenos a los criterios de programación de un teatro lírico de temporada, ofreció a la figura que -aún dentro de ese postulado- era la más extraña de la grilla, el cantante Luciano Pereyra, que despertó una fuerte respuesta del público.

Claro que no se trata de examinar la legitimidad ni la pertinencia de la presencia de Pereyra a tenor de los juicios sobre las categorías de lo "popular" o lo "académico", ya que, no hay necesidad de señalar la proximidad o la ajenidad del cantante a esos preceptos que en sí mismos inconsistentes, pues no se trata de construir estigmas de abolengo musical; pero sí puede advertirse sobre las relaciones que cada artista establece con las condiciones de escucha de una sala pletórica de singularidades objetivas a partir de aquello que capitalizan, lo que confrontan y de las condiciones que deciden ignorar.

Conviene dejar a un lado los pronunciamientos alarmistas que denuncian hasta la posibilidad de daños de la música amplificada sobre la estructura del teatro -lo que, puede ser cierto o no, pero no está probado y (en cualquier caso) se soluciona con un sonidista que respete los estándares del Colón (y los de la ley), pero es más que razonable preguntarse sobre la pertinencia de ciertas elecciones y espectáculos a partir de las posibilidades técnicas de la sala: el tiempo -largo- de reverberación, que favorece a la musicalidad sobre la textualidad; un escenario con múltiples posibilidades de emisión plena; o el rebote del sonido frente a la amplificación propia de la música pop y las prevenciones para que el resultado final no resulte empastado.