08/02/2019 Opinin

La clave est en la transparencia

El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, Poder Ciudadano y la Red de Acción Política lanzaron la iniciativa #2019Transparente, en la que llamaron a la dirigencia política a aprobar una nueva ley de financiamiento de la política y pidieron que los aportes a los partidos políticos se realicen únicamente con dinero bancarizado. Al respecto opinó para Télam Pablo Secchi, director Ejecutivo de Poder Ciudadano, Capítulo Argentino de Transparencia Internacional.

Pablo  Secchi

Por Pablo Secchi

Durante el año 2018 se ratificaron muchas de las sospechas que veníamos sosteniendo los que vinculamos al financiamiento político con la corrupción. Por un lado el "caso de los cuadernos" puso sobre la mesa el vínculo oscuro entre gobiernos y empresas, sea por los sobornos en la obra pública, o en el financiamiento de las campañas. Al mismo tiempo el descubrimiento de aportes truchos de campaña mostró como los partidos le mienten a los ciudadanos y a la justicia. Y finalmente la gran cantidad de informes de rendición de cuentas de los partidos políticos no aprobados por la justicia, termina de mostrar lo putrefacto de un sistema de financiamiento político imposible de seguir sosteniendo por los principales responsables, los partidos políticos y sus candidatos.

Desde hace varios años, desde la sociedad civil venimos impulsando cambios fundamentales en la ley de financiamiento político. Entendemos que cambiar las reglas de juego ayudaría a mejorar la competencia, esclarecería la oferta de candidaturas para los ciudadanos, y principalmente ayudaría a luchar contra la corrupción. La clave está en la transparencia.

Un sistema que permite o incentiva el ocultamiento de información está destinado a incrementar los niveles de corrupción, debilitar el proceso electoral, y favorecer a aquellos que juegan sucio. El sistema vigente favorece el ocultamiento. Como dijimos en una solicitada que publicamos en conjunto desde Poder Ciudadano, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) y la Red de Acción Política (RAP), el dinero circula en efectivo durante las campañas; las campañas se financian con fuentes no permitidas; los oficialismos nacionales y provinciales utilizan recursos públicos para las campañas; las rendiciones de cuentas de los partidos son inconsistentes; y las sanciones de la justicia, si es que llegan, lo hacen tarde.

Cabe preguntarnos por qué la clase política no da respuesta a este problema. ¿Se sienten cómodos con este sistema oscuro en el que no tienen que dar demasiadas explicaciones? ¿Les importa realmente con qué dinero llegan a un cargo, o el fin justifica los medios? ¿Cuál es el costo que pagan (pagamos) a cambio de conseguir dinero para sus campañas?

Desde la solicitada, además de pedir por una nueva ley de financiamiento político que genere más transparencia y herramientas de control, buscamos acciones y compromisos de las empresas. Los políticos ya deben estar golpeándoles la puerta para pedirles dinero. Les preguntamos ¿con las reglas vigentes, y los casos de corrupción dando vueltas, se van a prestar nuevamente a este juego? Les proponemos que así no. Les pedimos en primer lugar que no financien nuevamente en forma ilegal las campañas (porque no vamos a culpar a una ley vigente de la ilegalidad cometida); les decimos que ellos también soliciten un nuevo marco regulatorio que los contenga; les pedimos que el dinero que aporten sea totalmente bancarizado y trazable; y finalmente, que respeten los límites de los aportes, y el fin de los mismos.

El financiamiento político está en la base de los problemas de corrupción en nuestro país. Adaptar las leyes para combatir los delitos conocidos es esencial, pero también cambiar comportamientos. Queremos un #2019transparente y los actos de todos los actores involucrados son fundamentales para lograrlo.

(*) Licenciado en Ciencia Política (USAL). Director Ejecutivo de Poder Ciudadano, Capítulo Argentino de Transparencia Internacional