31/01/2019 opinin

El inexplicable laberinto del Brexit en el que decidi entrar el Reino Unido

El Reino Unido dejará la Unión Europea (UE) en la noche del 29 de marzo de este año con más incertidumbres que certezas, algo que muchos analistas definen como un incomprensible acto de autoinmolación de la segunda economía de Europa.

Por Gabriela Albernaz


Los británicos no votaron para ser más pobres, pero hasta ahora los análisis y pronósticos demuestran que eso es lo que hicieron cuando eligieron abandonar el bloque comunitario en el referéndum de 2016.

"Salir de la UE será malo para la economía del Reino Unido. Significará que seremos más pobres de lo que seríamos de otra manera. Eso significa menos dinero en nuestros bolsillos, menos impuestos en el tesoro, menos salud, riqueza y, muy probablemente, menos felicidad", dijo en su momento el ministro de Finanzas de Reino Unido, Philip Hammond.

Al respecto, argumentó: "Optamos por dejar un acuerdo de libre comercio de primera clase con nuestros principales socios comerciales con la esperanza de contratar acuerdos de libre comercio de segunda clase con socios comerciales de segundo orden".

A casi tres años del referéndum del Brexit y a 57 días de empezar a dejar la UE, sus palabras ya no se sienten como una campaña del miedo.

Basta con leer los titulares de los diarios para saber que las advertencias sobre el impacto que tendrá en la economía del Reino Unido están pesando sobre la mesa.

Así es como la inversión empresarial se redujo durante tres trimestres consecutivos en 2018, algo que no se había visto desde la crisis financiera mundial del 2007, en parte debido a la incertidumbre económica y política relacionada con el Brexit, según datos que consignó el diario Financial Times.

Las empresas temen además una alteración en las relaciones comerciales con Europa.

El Banco de Inglaterra (BoE) fue uno de los primeros en advertir que se podrían perder más de 10.000 empleos en el sector financiero apenas el Reino Unido abandone la UE, mientras que en un plazo de tres a cinco años otros 75.000 empleos en el sector desaparecerían en el caso de un Brexit sin acuerdo.

Según un informe oficial filtrado a los medios británicos el año pasado, el Brexit sin acuerdo podría costarle al Reino Unido 80.000 millones de libras en los próximos años, y las empresas y las industrias también enfrentarán costos adicionales de hasta un 20%.

También la seguridad, la educación y la salud, además de menoscabo, sufrirán aumentos en sus costos de entre un 6% y un 16%, mientras que los servicios financieros podrían subir entre el 5% y el 10%.

El centro financiero Frankfurt Main Finance (FMF) estimó que Londres, el mayor centro financiero mundial, por delante de Nueva York, perderá unos 800.000 millones de euros en activos, de los que se espera que sean transferidos al centro financiero de Frankfurt, tras el Brexit.

La industria automotriz, también vería incrementados sus costos, un sector que emplea directamente a más de 850.000 personas y representa más de una décima parte de la producción industrial del país.

Muchas de las grandes empresas europeas están radicadas en el Reino Unido, como el gigante aeroespacial Airbus, que alertó que las graves consecuencias para el sector en el Reino dejarían a 14.000 personas sin trabajo si hay un Brexit sin acuerdo.

El valor de la libra esterlina ya está un 17% por debajo que antes del Brexit.

En los últimos días, hasta las grandes cadenas de supermercados y otras franquicias advirtieron sobre una importante interrupción de suministros bajo una salida sin acuerdo.

El propio gobierno de la primera ministra conservadora Theresa May trazó un plan para abastecerse en los distintos sectores de la administración pública en caso de no llegar a un acuerdo.

Por otro lado, está latente la posibilidad real de la división del Reino Unido, formado por Inglaterra, Gales, Escocia -que quiere quedarse en la UE- e Irlanda del Norte, donde se podría complicar el proceso de paz con la República de Irlanda.

Nadie puede explicar aún por qué un país querría autoinfligirse un daño de semejante magnitud, para quedar, según definen muchos de los que están en contra del Brexit, en una situación peor de la que tendría dentro de la UE.

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