14/01/2019 Ciudad de Buenos Aires

Los secretos de Diagonal Norte, la avenida postulada como Patrimonio Cultural de la Humanidad

Aletti, que participó en la recuperación de muchos frentes de la arteria, explicó que "en las primeras cuadras predomina el academicismo francés, después eclecticismo, art déco y el racionalismo".


Nacida al calor de un primer centenario patrio que se celebró mirando a Europa, la avenida Roque Sáenz Peña reúne construcciones únicas y distintivas que fueron incluidas en la postulación que Buenos Aires presentó a la UNESCO para declararla Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La popularmente llamada Diagonal Norte fue pensada con inspiración parisina y no sólo por sus primeros edificios, herederos del academicismo francés, sino porque su diseño es fruto del proceso de modernización encargado por el intendente Carlos de Alvear al arquitecto galo Joseph-Antoine Bouvard en 1907.

Esa Buenos Aires de comienzos del siglo XX quiso imitar el espíritu de la "Ciudad Luz", que entre 1850 y 1870 ya había abierto sus grandes avenidas para evitar las barricadas populares que habían asolado a la capital francesa durante varios períodos revolucionarios del siglo XVIII y XIX.

Para la apertura de la avenida que nace en la Catedral Metropolitana y termina en la plaza Lavalle se pidieron préstamos en 1913, se realizaron loteos, para proceder hasta bien entrada la década de 1930 a la construcción de edificios de estilos arquitectónicos diversos con detalles de lujo y de tecnología avanzada.

"La avenida debe observarse desde la plaza de Mayo hacia Tribunales, que es el orden general en el que se fueron haciendo los edificios. A medida que se avanza en esa dirección se ven como van respondiendo a los estilos y materiales de cada época", señaló a Télam la arquitecta Alicia Aletti, especialista en la historia de la Diagonal.