19/12/2018 Literatura

Federico Bianchini: "Todos somos personajes secundarios de las historias de otros"

El autor presenta su libro "Personajes secundarios". Antes publicó los libros de crónicas "Desafiar al cuerpo", "Cuerpos al límite" y "Antártida: 25 días encerrado en el hielo", con el que obtuvo una Beca de la Fundación García Márquez.

Con su libro "Personajes secundarios", Federico Bianchini se inserta en una larga tradición de la literatura argentina que se inaugura con "El matadero" de Esteban Echeverría, con tópicos y formas clásicas y con inversiones, como el caso de un tío abusado por sus sobrinas ("El nerviosito"), o yendo y viniendo por la vacilación del fantástico, en los límites difusos de la locura y la cordura o del sueño y la vigilia.

Bianchini (Buenos aires, 1982) es periodista y escritor. Trabajó en los diarios Clarín y La Razón y como editor en la revista Anfibia.  

Publicó los libros de crónicas "Desafiar al cuerpo", "Cuerpos al límite" y "Antártida: 25 días encerrado en el hielo", con el que obtuvo una Beca de la Fundación García Márquez.

"Personajes secundarios" es su primer libro de cuentos.

- Télam: ¿El título puede condicionar una lectura en la cual el lector busque protagonismo en estos "personajes secundarios"?

- Federico Bianchini: Creo que todos somos, todo el tiempo, personajes secundarios de las historias de otros. De manera contraria, en todos los casos, los personajes secundarios de una historia son protagonistas de la propia. Lo que determina esto es dónde se ubica el narrador. El cuento "Personajes secundarios" surge a partir de una pregunta: cuando soñamos, ¿siempre nos mantenemos en nuestro sueño? ¿O, a veces, también nos incluimos en el sueño de otro?

- T: En varios cuentos hay una zona difusa entre el sueño y la vigilia…

- F.B.: Me interesan los límites. Entre lo que llamamos real y lo fantástico, entre lo que llamamos locura y la cordura: sobre todo, entre el sueño y la vigilia. Creo que es son espacios difusos, que permiten ser abordados de muy distintas maneras. Hay una frase, de Abelardo Castillo, que dice que los sueños ajenos son aburridos y, para otros, nuestros sueños son ajenos. Sin embargo, lejos del momento en que son contados, mientras se sueñan, los sueños propios y los ajenos son relatos intensos con reglas propias, coherentes y verosímiles. El escritor rumano Mircea Cartarescu define "el movimiento onirista", que usa al sueño no como proveedor de imágenes sino como modelo compositivo. Lo entiende como una parte de la realidad "trenzada de forma inseparable con todo lo demás". O sea, el sueño no como recuerdo o descripción sino como un elemento constitutivo de la acción del relato. Ésa búsqueda me interesa.

etiquetas