05/12/2018 Ecuador

Interpol rechaza el pedido de la Justicia ecuatoriana para detener a Correa

La Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) rechazó emitir una circular roja en contra del ex presidente ecuatoriano, quien desde que dejó el poder el año pasado vive con su familia en Bélgica, el país natal de su esposa.


Interpol rechazó este miércoles ubicar y arrestar al ex presidente Rafael Correa, como había pedido la Justicia de Ecuador por su presunta participación en el secuestro de un político opositor en Colombia, en 2012.

"El 5 de diciembre de 2018, a las 10:35, la jueza nacional Daniella Camacho Herold recibió un oficio de Interpol en el que la institución internacional explica que suprime los datos del ciudadano ecuatoriano Rafael Correa Delgado, tras examinar los elementos concernientes a su situación jurídica", explicó la Corte Nacional de Justicia de Ecuador en un comunicado reproducido por Efe.



Tras informar la decisión de Interpol, la máxima corte ecuatoriana explicó que la circular roja internacional y el pedido de extradición "son trámites independientes" que avanzan por caminos paralelos.

Además, la corte aclaró que la decisión de Interpol está sujeta a "revisión".

El 7 de noviembre pasado la jueza nacional ecuatoriana Daniella Camacho dictó un auto para llamar a juicio a Correa y otros tres procesados por el delito de secuestro del ex asambleísta Fernando Balda en la capital colombiana en agosto de 2012.

Correa, quien en unos pocos meses pasó de ser aliado del actual presidente Lenin Moreno a ser su principal rival político, siempre negó las acusaciones y denunció que la Justicia lo está persiguiendo por razones políticas.



Balda militaba en Alianza País, el entonces partido de Correa, y se desempeñó como asesor del directorio del Banco de Fomento durante los primeros meses de su gobierno, pero en 2008 abandonó esa formación, acusó al mandatario de incumplir promesas efectuadas durante la campaña electoral y se autoexilió en Colombia.

Después de ser secuestrado en Bogotá, el ex legislador fue llevado a la fuerza a Ecuador para que cumpliera una condena de dos años de prisión por injurias a un dirigente oficialista que le había sido impuesta en ausencia.

Balda estuvo preso dos años y, tras ser liberado, comenzó a luchar por investigar y enjuiciar a los responsables de su detención y deportación en Bogotá.