15/12/2018 Mapa interactivo

Los muros antiinmigrantes en Europa

En el continente existen actualmente 15 vallas fronterizas que juntas suman cerca de mil kilómetros de barreras físicas, un total que equivale a más de seis Muros de Berlín.

Por Camil Straschnoy

El levantamiento de muros para frenar la migración no es cosa del pasado, con el Muro de Berlín como ejemplo paradigmático de la historia reciente, ni una medida aislada que se le ocurrió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ante las miles de personas desplazadas que quieren pasar desde México en busca de un futuro mejor: solamente en Europa existen actualmente 15 de estas vallas fronterizas.

La Unión Europea (UE) levantó cerca de mil kilómetros de barreras físicas en sus fronteras desde la caída en 1989 de la pared que dividió en dos a la capital alemana y que fue símbolo de la Guerra Fría, según una investigación publicada estos días por el Centro Delàs de Estudios por la Paz, el Transnational Institute (TNI) y Stop Wapenhandel.

La extensión de estas vallas, que equivalen a más de seis Muros de Berlín, fue construida por 10 de los 28 estados miembros del bloque y esto sin incluir los “muros marítimos” que suponen las operaciones navales que se llevan a cabo en el mar Mediterráneo para detener el flujo migratorio, especialmente desde el norte de África. 



Frontera Grecia-Turquía

Grecia y Turquía comparten una frontera terrestre de 206 kilómetros, la mayor parte sigue el curso del río Evos, con excepción de una porción de unos 12 kilómetros en el área de Orestiada en donde el país helénico construyó en 2012 un muro para frenar el paso ilegal de migrantes.

La medida tomada por el Ministro de Defensa bloquea el ingreso de personas, la mayoría asiáticos y africanos, a la zona Schengen (el área de la UE que eliminó los controles migratorios internos) y obliga el desvío hacia Bulgaria que todavía no pertenece a ese espacio.

Frontera Bulgaria-Turquía

Bulgaria forma parte de los primeros países europeos que construyó una valla en su frontera, en este caso contra Turquía iniciada en 2013, que también delimita el ingreso a la Unión Europea. El gobierno de Sofia incluso utilizó fondos enviados por Bruselas para erigir la barrera en un operativo que incluyó también la militarización con el envío de Fuerzas Armadas para ayudar a la policía de fronteras.

Las paredes levantadas por Hungría

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, decidió en 2015 elevar unas vallas a lo largo de las fronteras con Serbia y Croacia en el momento más crítico de tránsito de la llamada ruta de los Balcanes, en la que miles de refugiados recorrieron largas distancias para llegar a los países más ricos de la UE como Alemania o Suecia.

Conservador y ultranacionalista, Orban no sólo levantó más de 450 kilómetros de vallas, sino que también adoptó leyes severamente restrictivas contra la inmigración ilegal, con penas de cárcel de hasta cinco años por cruzar la frontera.
El político en reiteradas ocasiones relacionó el extremismo con la llegada de solicitantes de asilo que huyen de los conflictos en Medio Oriente y fue un firme opositor del sistema de reubicación de refugiados que en su momento propuso la UE.

Frontera Macedonia-Grecia


Macedonia construyó un muro contra Grecia a finales de 2015, también como respuesta a la llamada crisis migratoria en Europa. La barrera se extiende a lo largo de más de 30 kilómetros y derivó en la creación del lado griego del campo de refugiados Idomeni, que fue en su momento el más grande del continente con un pico de unas 15.000 personas alojadas allí.

Frontera Austria-Eslovenia

En octubre de 2015 Austria anunció la primera construcción de una valla contra Eslovenia en el cruce fronterizo de Spielfeld, uno de los puntos más utilizados por las personas refugiadas y migradas en su recorrido por la ruta de los Balcanes.
Con un largo cercano a los cuatro kilómetros, fue la primera barrera entre dos países que están en la zona Schengen.

Frontera Eslovenia-Croacia

Eslovenia construyó un muro contra Croacia en 2015 y aprobó, en el mismo año, desplegar el ejército en la misma frontera. La barrera también nació como un intento de respuesta a la crisis de los inmigrantes para frenar su ingreso a la zona Schengen y revivió históricas disputas históricas de frontera de dos países que obtuvieron su independencia de Yugoslavia en 1991.

Los enclaves de España en Marruecos


España es pionera dentro de la Unión Europea en la construcción de muros como política para frenar los flujos migratorios con los que construyó a mediados de los 90 en Ceuta y Melilla, los enclaves que tiene en el norte de África.

La de Ceuta tiene un largo superior a los 8 kilómetros y la de Melilla cerca de 10 kilómetros. Son vallas que cuentan con un alto estado de militarización con detectores de movimiento, alambras de púas, cámaras de seguridad y torres de control, entre otras tecnologías.

Frontera entre el Reino Unido y Francia

El Reino Unido construyó en Calais, la ciudad portuaria del norte de Francia que conecta a ambos países a través del Eurotúnel, un muro de cuatro metros de alto y un kilómetro de largo en ambos lados de una carretera.
El gobierno británico argumentó la necesidad de la barrera a partir de la existencia del campamento de migrantes, conocido como "la jungla", que alcanzó cerca de 10.000 personas que permanentemente intentaban entrar a la isla de forma irregular.

Frontera entre Noruega y Rusia


El gobierno noruego inició en septiembre de 2016 la construcción de un muro con el objetivo de frenar el paso de migrantes provenientes del Medio Oriente, especialmente de sirios y afganos que escapaban de la guerra en sus países a través de Rusia.
La barrera, de unos 200 metros de largo, se creó en la estación fronteriza de Storskog para el control no sólo de personas, sino también de vehículos.

Frontera entre los países Bálticos y Rusia

El año pasado Letonia terminó de construir una valla de 23 kilómetros de largo con Rusia, con planes de ampliarla hasta 90 kilómetros en 2019. Gran parte de los 276 kilómetros de frontera que comparten ambos países están delimitados por ríos y pantanos, por lo que el objetivo del país báltico es cerrar las opciones para el paso de personas con su vecino, con el que mantiene tensiones territoriales y de injerencia política.

Estonia, miembro de la Unión Europea y parte de la zona Schengen,  también erigió un muro de poco menos de 2 kilómetros pero con planes de extenderlo hasta 110 kilómetros con Rusia. Gran parte de la frontera entre ambos países es marítima, pero igualmente el gobierno estonio justificó la medida para protegerse y también hacerlo a los aliados de la OTAN.

El caso de Lituania es similar al resto de las repúblicas bálticas, pero en este caso la barrera que construyó en 2017 de unos 45 kilómetros la divide del enclave ruso de Kaliningrado.