25/11/2018 copa libertadores

Desde Abu Dhabi hasta el Monumental, pasando por el "escritorio", en el futuro de la Superfinal

La final efectivamente podría jugarse en el Monumental riverplatense, en Paraguay o hasta en los Emiratos Árabes Unidos, o bien no disputarse nunca, si prospera la presentación que en tal sentido hará Boca Juniors.


Las posibilidades que alberga el futuro de la Superfinal de la Copa Libertadores 2018 son a esta altura tantas como la decepción y el enfado que provocó en todo el ambiente futbolístico nacional e internacional la postergada, o suspendida, definición de esta competencia, la más importante de Sudamérica a nivel clubes, que podría efectivamente jugarse en el Monumental riverplatense, en Paraguay o hasta en la lejanísima Abu Dhabi, o bien no disputarse nunca, si prospera la presentación que en tal sentido hará Boca Juniors.

La primera alternativa se barajó, en principio bastante traída de los pelos pero después no tanto, teniendo en cuenta la incertidumbre existente alrededor de la definición de esta Copa Libertadores.

Es que a raíz de la realización de la reunión del G20 en Buenos Aires del viernes 30 de noviembre y el sábado 1 de diciembre, existe un bosquejo, por ahora muy primario, de jugar la segunda final el sábado 8 de diciembre, feriado por el Día de la Virgen María, en la cancha de River Plate.

Claro que esto tendría lugar 10 días antes exactamente del debut del equipo argentino clasificado en el Mundial de Clubes de Abu Dhabi, que será el martes 18 de diciembre (la posible final con Real Madrid está programada para el sábado 22).

Por lo pronto, el representante de la Conmebol es el único que falta clasificarse, ya que las restantes plazas están definidas: el mencionado Real Madrid (campeón de la Champions League de la UEFA), Chivas de Guadalajara (campeón de la Liga de Campeones de la Concacaf), Kashima Antlers de Japón (campeón de la Liga de Campeones de Asia), Esperance de Túnez (campeón de la Liga de Campeones de Africa), Team Wellington (campeón de la Liga de campeones de Oceanía) y Al-Ain (equipo del país organizador).

Estos dos últimos equipos abrirán el certamen el miércoles 12 de diciembre y el ganador enfrentará al Esperance, de Túnez. Del vencedor de este último encuentro surgirá el rival del equipo argentino en la semifinal.

Por eso no pareció sonar tan descabellada una primera idea de jugar esta segunda final de la Copa Libertadores en la lejana capital de los Emiratos Árabes Unidos, un tanto para evitar incidentes por esa razón y otro para que el ganador permanezca en el escenario del Mundial de Clubes y no deba trasladarse y aclimatarse con la premura que supondría jugarla en Sudamérica.

Y cuando se mencina Sudamérica tampoco es ocioso, porque otras fuentes consultadas por Télam indicaron que la Conmebol, que tiene su sede justamente en la capital de Paraguay, no vería con malos ojos que el estadio Defensores del Chaco albergue ese cotejo, tratando siempre de minimizar esos inconvenientes que provocaron la suspensión de este fin de semana en Buenos Aires.

Claro que si prospera la petición que hará Boca el martes para que le den por ganado el partido, tomando como antecedente aquel partido de octavos de final de la Libertadores 2015 que por razones relativamente similares dieron como finalizado con empate en cero al cabo del primer tiempo, favoreciendo a River, que se había impuesto 1 a 0 en la ida en el Monumental, entonces esta segunda final no se jugará nunca y los "xeneizes" podrán ir bien descansados a Abu Dhabi.