24/11/2018 experiencias

Ms de 50 bibliotecas al paso en todo el pas, un fenmeno que no para de crecer

Inspiradas en la consigna "Llevate un libro, dejá otro", fueron creadas por vecinos en espacios públicos, desde veredas, clubes o colegios.

Por Natalia Concina

Inspiradas en la consigna "Llevate un libro, dejá otro", más de 50 bibliotecas al paso ya fueron creadas por vecinos de todo el país en espacios públicos, desde veredas, clubes o colegios, donde cualquier persona puede llevar o dejar un ejemplar sin nada a cambio.

"La idea de hacer una biblioteca al paso surgió de la necesidad de generar un espacio autogestivo de promoción de la lectura. Estaba pensando en eso cuando viajé a Chicago, Estados Unidos, donde conocí el movimiento 'Free Libraries' (Bibliotecas Libres) y a mi regreso decidí instalar una en mi barrio", cuenta a Télam Inés Kreplak, docente y escritora.

Así, en septiembre de 2016, la mujer instaló en Gándara entre Bucarelli y Bauness, en el barrio porteño de Parque Chas, una casita azul de madera -simil a una casa de pájaros de cuento- con la leyenda "Llevate un libro, dejá otro".

"Al principio la gente preguntaba qué era esa 'pajarera' o si era un tacho para poner basura para reciclar, sobre todos los adultos; los niños en cambio abrían la puertita y se ponían a revolver los libros. Pasó un tiempo hasta que todos se dieron cuenta de que no había ninguna 'trampa', que era totalmente libre y gratuito", recuerda Inés.

La propuesta comenzó a conocerse en el barrio, en la ciudad, y llegó a otros rincones del país, donde empezaron a surgir otras bibliotecas que se instalaron en escuelas, clubes, centro culturales, plazas o simplemente en veredas.

La "Casa de Te" frente a la plaza central de Purmamarca (Jujuy); la "Bibliocabina" en Lago Puelo (Chubut); la biblio "La Rojita" en Villa Mercedes (San Luis); o la de "Changuitos y Chinitas" en San Justo (Santa Fe), son algunas de las más de 50 que hoy se encuentran por toda la Argentina.

En la Ciudad de Buenos Aires, sobre la calle Artigas entre Santo Tomé y Arregui, tres muñecos gigantes hechos con mosaicos y venecitas son las puertas de la reciente Biblioteca al Paso Artigas, que los vecinos de La Paternal dieron vida en forma colectiva.



"La idea surgió simplemente de conocer que existía en otras zonas y tratar de replicarla. A la vez, la propuesta surge en un momento de crisis, donde uno siente que sólo no puede, entonces busca estar junto a otros", describe por su parte María Inés Gómez Gallo, bibliotecaria y uno de los motores de la "biblio de Artigas".

María Ines encuentra que la riqueza de este tipo de proyectos es múltiple:

"Por una parte ese confluir de vecinos que antes apenas se conocían para una construcción colectiva es una de las mejores cosas que nos dio la biblioteca. También sucede que personas que no participaron de la construcción, a partir de que la biblioteca está, se acercan y traen libros o quieren colaborar", asegura la mujer.

Y continúa: "Por otro lado, una biblioteca que se ofrece en la vereda desarticula un poco toda la representación de lo peligrosa que es la calle, de lo que no se puede; la propuesta invita a habitar el espacio público, tanto como la literatura, y llama la atención".

Con el objetivo de potenciar e incentivar que sigan floreciendo estos espacios, Kreplak creó una "Red de Bibliotecas al Paso", que tiene una página en Facebook donde se puede encontrar un mapa georeferenciado con las bibliotecas de todo el país 
En la página hay también información sobre las propuestas y actividades de cada una.

"La idea es ir contra la lógica competitiva y capitalista que nos quiere segmentar. La red está para generar un espacio de diálogo e intercambio. Es muy importante que existan estas bibliotecas pero también son puntos de partida para generar encuentros más allá de los libros", concluye Kreplak.

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