21/11/2018 Msica

Birabent presenta "Oficio: Juglar", un puente entre la poesa y los sonidos

El álbum disco contempla escritos de Sergio Bizzio, Almafuerte, Rodolfo Fogwill, Aurora Venturini, Roberto Juarroz, Alejandra Pizarnik, Vicente Barbieri y un poema inédito de Abelardo Castillo que le leyó quien fuera su esposa, Sylvia Iparraguirre.


El músico y actor Antonio Birabent continúa presentando su libro disco “Oficio: Juglar”, en el que encuentra un exquisito equilibrio entre sus composiciones y ocho poemas de escritores contemporáneos, con una serie de recitales por distintas ciudades de Buenos Aires.

La gira que comenzó el sábado 3 con un emocionante encuentro en la Usina del Arte y continua hoy en el teatro Comedia de La Plata y el jueves 29 en el teatro Municipal Siripo de San Pedro, todas a las 19.30.

En tanto el jueves 6 de diciembre a las 20.30 en Teatro Picadilly, Birabent volverá a reunirse con su padre, Moris, sobre el escenario, a seis años de la presentación de “Familia canción”, álbum que compusieron juntos, y revivirán canciones de ambas trayectorias.

“Muchos poemas tienen que ver con un momento actual del ser humano que, en el fondo, es mucho más importante que las vicisitudes que nos atraviesan”, cuenta Birabent en diálogo con Télam, sobre la selección de poemas de su nuevo disco.

Este álbum disco, que además del formato físico ya está disponible en las plataformas virtuales y que se suma a su vasta e interesante discografía, contempla escritos de Sergio Bizzio, Almafuerte, Rodolfo Fogwill, Aurora Venturini, Roberto Juarroz, Alejandra Pizarnik, Vicente Barbieri y un poema inédito de Abelardo Castillo que le leyó quien fuera su esposa, Sylvia Iparraguirre.

- Télam: ¿Cómo fue la selección de poemas y fragmentos?
- Antonio Birabent: Goma, lápiz y tijera... y amor, transformando palabras que fueron escritas con un objetivo y llevando esos poemas hacia un fin distinto, porque el objetivo original era la condición de poesía. Hay dos poemas que están textuales, el de Juarroz y el de Castillo. Tenía que lograr apropiarme de ellos porque si no no iba a hacer ni una cosa ni la otra. Tuve que creerme dueño de sus poemas durante un rato y convertirlos en canción.

- T: ¿En qué medida influyó eso en el proceso creativo?
- A.B.: Hay melodías que salieron muy rápidamente. La de Pizarnik fue casi espontánea y otras que llevaron tiempo, mucha prueba, hubo de todo. Es una mecánica que me resulta muy familiar. Lo diferente fue tomar las letras de otras personas, que lograron ser escuchadas como canciones, con esa naturalidad. Eso le ofrece a la gente la posibilidad de que continúen descubriendo el universo de la poesía.

- T: Es un trabajo que cumple una función muy particular...
- A.B.: Sí, es un puente que no sólo recorre géneros sino también tiempo. El caso más claro es Almafuerte y sin embargo con la melodía parece una canción de rock argentino de los 70. Son ocho puentes entre mundos que supuestamente son distintos, pero no tanto. Los poemas, entre sí, tienen muchas coincidencias, la cromática, las palabras. Fue un objetivo cuando pensé el disco, poder hablar este puente y que las personas pudieran cruzar con fluidez de la música a la poesía y viceversa... Siento que somos mucho más parecidos de lo que creemos. 

- T: ¿Cómo es eso?
- A.B.: Al ser una sociedad tan multitudinaria cuesta encontrar las coincidencias pero somos muy parecidos. Las inquietudes de Almafuerte o Pizarnik no están lejos entre ellos ni de un montón de personas que yo conozco, cotidianas, de la calle. Me gusta esa confirmación diaria de la sincronía entre personas que no se conocen.