20/11/2018 muestras

Eduardo Stupa: "Las inmigrantes hoy tienen razones tan prosaicas como la supervivencia"

A través de una videoinstalación denominada "Ulises inmigrante" el artista Eduardo Stupía hace una propuesta donde la mitología griega nos brinda un haz de luz para comprender el significado de la patria y el hogar. La muestra puede visitarse de martes a domingos de 12 a 20 en el tercer piso de avenida Antártida Argentina S/N, entre la Dirección Nacional de Migraciones y Buquebus.

"Ulises inmigrante", videoinstalación montada por Eduardo Stupía en el antiguo Hotel de los Inmigrantes, propone sumergirse en el derrotero de Odiseo -rey de Ítaca, esposo de la fiel Penélope y creador del falaz caballo con que los griegos ganaron la guerra a los troyanos- para interrogar al público sobre qué significan en la actualidad la patria y el hogar.

Con esa idea, Stupía se parapetó a orillas del Río de La Pata y en el muro de una de las salas del Centro de Arte Contemporáneo Muntref proyecta las aventuras de Odiseo, el héroe homérico de muchas mañas y multiforme ingenio.

Allí, en una oscuridad introspectiva, la gigantesca proyección fagocita a los visitantes, los integra a la obra disimulándolos entre sus voces, sus luces y sus sombras.

Con entrada gratuita, la pieza puede recorrerse de martes a domingos de 12 a 20 en el tercer piso de avenida Antártida Argentina S/N, entre la Dirección Nacional de Migraciones y Buquebus.

Stupía (Buenos Aires, 1951) es docente, curador y director del área de Artes Visuales del Fondo Nacional de Las Artes, artista fundamental de la escena contemporánea argentina, y su obra forma parte de destacadas colecciones como la del Moma en Nueva York.

- ¿Por qué eligió "La Odisea" (el regreso del héroe) y no "La Ilíada" (su partida) para esta obra?
- Quizá porque la guerra, en términos ficcionales, no es el mejor territorio para trabajar la idea de que quien se aleja de su tierra natal no vuelve nunca aunque vuelva. Ulises debe fatalmente regresar a un lugar geográfico y también simbólico que ha perdido para siempre, y la venganza contra quienes pretendieron a su esposa y su trono durante su ausencia significa la reunificación de su propio yo, disperso y jibarizado por fuerzas antagónicas que se disputan ya no el dominio de un territorio, sino la supremacía de una conciencia: Ulises no puede hacer otra cosa que lo que hace, pero su certeza fáctica es tan grande que puede desembarazarse de hechizos que buscan retenerlo y hacerle perder el sentido de su derrotero. El peligro es la dulce seducción del olvido, que no solo borra el paisaje físico y espiritual al que uno regresa, sino a uno mismo como entidad consciente.

- ¿Hay una patria posible en este trabajo?
- En esta pieza la patria es la lengua, la pérdida territorial es una mutilación física que puede ser restañada por esa otra identidad mas ontológica, integradora del ser hablante que migra con el bagaje de su lengua verbal, y que entra en tensión cuando se enfrenta a la lengua que la recibe o eventualmente la cobija.

- Gente que parece extranjera lee distintos pasajes de la aventura de Homero para la videoinstalación, en un español que suena ajeno.
- Quisimos que partes importantes del texto fueran leídas por individuos anónimos, pertenecientes, por su fisonomía y acento, a algunas de esas otras etnias que integran hoy nuestro escenario local. La dificultad notoria, los ripios y defectos en la pronunciación ponen en escena de manera física y material el irresoluble conflicto que solo se puede dar en el territorio de la lengua, en cuanto a la imposibilidad última de integrarse, y tampoco de volver atrás. A esas personas las convocamos sin anticiparles nada porque queríamos una lectura lo más parecida a como lee cualquiera en voz alta, así de crudo e imperfecto.



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