19/11/2018 Proyecto Azorian

Historia del reflotamiento secreto de un submarino sovitico en plena Guerra Fra

Se trata de una de las contadas operaciones de rescate de submarinos hundidos; un antecedente posible para aquellos que propician el reflotamiento del Ara San Juan, pese a las inmensas complejidades del caso.

Estados Unidos ejecutó durante el verano de 1974, en plena Guerra Fría, el "Proyecto Azorian", una multimillonaria y secreta maniobra para recuperar del fondo del Océano Pacífico al submarino K-129, un arma estratégica de la ex Unión Soviética que había desaparecido años antes y que llevaba consigo misiles nucleares.

Como sea, aquel proyecto Azorian, que entró en fase operativa, arrojó un resultado dispar.

Pergeñada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para conocer los secretos de la tecnología militar soviética, la maniobra implicó la construcción de un barco especial, y el despliegue de personal hasta la zona del hundimiento (al noreste de Hawai), aunque el submarino se fracturó durante el procedimiento.

Se calcula que el operativo costó entonces unos 800 millones de dólares (poco más de 4.000 millones de dólares a valor de hoy) y, para evitar que se supiera la verdad, fue presentado al público como un nuevo tipo de minería para extraer del fondo marino nódulos de manganeso, unas pequeñas rocas, muy ricas en metales como hierro, manganeso, cobalto, cobre, níquel y titanio, entre otros.

A diferencia del submarino ARA San Juan, encontrado a 907 metros bajo el nivel del mar, la nave soviética tocó el fondo del Pacífico a casi 5.000 metros, pero en ambos casos se trata de una profundidad muy superior a la máxima tolerada por los submarinos militares.

El K-129 se había perdido durante una expedición en abril de 1968 y no pudo ser encontrado por los soviéticos luego de varias semanas de búsqueda aunque, ese mismo año, EEUU inició de forma no oficial un rastrillaje que dio con el navío.

Dos años más tarde, en base a estudios hechos con fotografías tomadas del submarino hundido, el presidente norteamericano Richard Nixon aprobó un plan secreto para recuperar el sumergible.

Para tal fin se le encargó al multimillonario y excéntrico empresario Howard Hughes que diseñara un barco de rescate -bautizado Glomar Explorer- con una tecnología capaz de izar al submarino desde el fondo del océano, algo totalmente inédito hasta entonces.

El Glomar Explorer demandó casi tres años de trabajo y contaba con una gran pinza mecánica que era operada con secciones de tuberías de 18 metros de largo, similares a las que usan en los pozos petroleros, desde la parte central del barco.

La tenaza estaba unida al barco por un poderoso guinche que, tras realizar la captura del objeto, era operada en reversa y llevaba al objeto extraído hasta un compartimiento en el centro del barco, de forma tal que todo el proceso se realizara bajo el agua, sin que pudiera ser captado por aviones o satélites espías.

Luego de un viaje de más de 5.000 kilómetros desde las costas de California, el Glomar Explorer llegó al sitio del salvataje el 4 de julio de 1975 y trabajó allí cerca de un mes para montar la estructura que permitiera traer al submarino.

Sin embargo, a pesar de que el procedimiento había avanzado correctamente, durante el izamiento del submarino la pinza sufrió una falla que ocasionó que cerca de dos tercios del K-129 que ya habían sido capturados se desprendieran y cayeran nuevamente al lecho marino.

A pesar de esto la sección recuperada contenía dos torpedos nucleares, por lo cual el proyecto Azorian no fue considerado como un fracaso total.