19/11/2018 Espaa

Respaldo a Marruecos en su cuestionado papel de "guardin" de la frontera sur de Europa

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, expresó su respaldo al pías africano por labor para contener la "inmigración ilegal" y prometió más dinero de la Unión Europea (UE), pese a las denuncias de abusos contra sus fuerzas de seguridad, encargadas de custodiar una de los puntos fronterizos más "calientes".


"Hay que reivindicar la inmigración regular y ser tajantes y contundentes con la inmigración ilegal", aseguró Sánchez en el contexto de su primera visita a Rabat, donde brindó una conferencia de prensa junto al primer ministro marroquí, Saadedín Al Othmani.

Tras llegar al poder en junio, Sánchez se ofreció a recibir en España a un barco con más de 600 inmigrantes a bordo que había sido rechazado por Italia y Malta, en un gesto político humanitario, que lo proyectó a nivel internacional en medio de la crisis que atraviesa la Unión Europea (UE) en sus fronteras.

Sin embargo, pronto volvió a alinearse con la política de cierre de fronteras de la UE, que apuesta por financiar a países como Turquía, Libia o Marruecos a cambio de que sean los "guardianes" del bloque, sin cuestionar sus métodos.

Esto ocurrió coincidiendo con un repunte de las llegadas por mar al sur de España, algo que suele ser interpretado como una medida de presión de Rabat para recordarle a Madrid que tiene poder para controlar la inmigración, que este año registró un número de llegadas récord de casi 43.500 personas por mar, y a los que se suman 5.200 por tierra, según datos del Ministerio del Interior español.

"España se implicó activamente y a todos los niveles para que la Comisión Europea acordara un paquete de 140 millones de euros adicionales" para el control de fronteras y trabaja para que esta ayuda sea "estructural", explicó La Moncloa en un comunicado.

Asimismo, el líder socialista afirmó que en materia de "políticas de retorno hay una gran sintonía".

Pero Sánchez se había comprometido a poner fin a las "devoluciones en caliente", una práctica ilegal de las fuerzas de seguridad españolas que consiste en rechazar a los inmigrantes que saltan las vallas de Ceuta y Melilla sin comprobar si tienen derecho a recibir asilo.

En contraste, en agosto las fuerzas fronterizas expulsados un centenar de inmigrantes en Ceuta aplicando un acuerdo firmado en 1992 con el reino alauí.

En tanto, en septiembre Amnistía Internacional denunció redadas a gran escala realizadas por las autoridades del reino para expulsar hacia Argelia o al desierto a los inmigrantes subsharianos que se concentran en las ciudades del norte del país.