18/11/2018 msica

Entre clsico y novedades, Blondie arm una fiesta en Obras

El grupo neoyorquino ofreció el sábado un notable concierto en el que ninguno de los presentes pudo resistirse al baile colectivo propuesto a partir de un repertorio en el que no faltó ninguno de sus temas clásicos, en el marco del Festival Rock & Pop que se llevó a cabo en el estadio de Obras Sanitarias.


La banda se mostró en muy buena forma, con soltura y criterio para abordar distintos estilos, precisas interpretaciones y un atinado manejo de los tiempos, a la hora de combinar sus grandes éxitos con las creaciones de su último disco "Pollinator", editado en 2017.

Como gran responsable de esto aparece la emblemática cantante Debbie Harry, quien domina la escena con un carisma, un porte y una voz que se mantienen intactos a pesar de sus 73 años y las largas noches de rock carga sobre sus espaldas.

En este sentido, la vocalista nunca pierde el control de la escena ni protagonismo, aún sin buscarlo e incluso cuando la banda arremete algún pasaje instrumental o llega el ineludible momento de un solo.

A lo largo de 90 minutos de show, el grupo abordó títulos como “María”, “Call me”, “Rapture”, “Hanging on the telephone”, “One way or another”, “The tide is high”, “Atomic”, “Heart of Glass” y “Dreaming”.

Entre las más recientes composiciones, aparecieron gratas sorpresas, como el caso de la ambiciosa “Fragments”, con sus cambiantes ritmos y climas; y las potentes “Fun” y “Doom or destiny”, que bien podrían haber animados las noches “setentosas” del mítico reducto CBGB, cuna de los más importantes grupos punk de Nueva York, entre ellos, obviamente, Blondie.

Todo este combo tomó brillo y se mostró como un interesante surtido gracias al gran trabajo de la sólida base rítmica creada por el baterista Clem Burke y el bajista Leigh Foxx, dos históricos del grupo; la versatilidad del guitarrista Tommy Kesler y el abnegado trabajo del tecladista Matt Katz-Bohen, siempre al servicio de lo que la banda necesite.

La versatilidad de la banda, por su parte, se puso de manifiesto cuando fue capaz de pasar del rock bailable de “One way or another” al toque disco de “Heart of glass”, con su guiño a “I feel love”, de Donna Summer; o del cuasi reggaetón de “Sugar”, grabada en colaboración con el grupo colombiano Systema Solar, al festivo reggae “The tide is high”, que derivó en “The Groove is in the heart”, el hit dance de los ´90 de la banda Deee-Lite.

El resultado del inmejorable repertorio, la contundencia sonora y la irresistible Debbie Harry fue la sensación generalizada de que valió la pena haber esperado 14 años para volver a ver a Blondie, desde su último paso por Buenos Aires, en el Personal Fest 2004.

El legendario grupo fue el cierre de una jornada que significó el regreso del Festival Rock and Pop, pionero entre los encuentros masivos con presencia extranjera, a partir de su recordada primera edición ocurrida hace 33 años, con INXS, Nina Hagen y John Mayall, como atracciones foráneas, y Charly García, Los Abuelos de la Nada y Zas, entre otros locales.

Anoche, antes de Blondie, había sido el turno de The Vamp, un cuarteto británico de música pop, que se presentó en formato de trío por la ausencia de uno de sus integrantes.

Entre los grupos extranjeros también estuvo The Magic Numbers, en tanto que se canceló a último momento la visita de la rapera estadounidense Azealia Banks, quien a través de las redes sociales explicó haber sufrido un problema de salud durante su actuación en San Pablo y responsabilizó a su agente por "haber recargado" su agenda.

Los créditos locales del festival fueron Todo Aparenta Normal, Octafonic y Eruca Sativa,, lo que convirtió al encuentro en una ecléctica propuesta musical coronada por un gran pedazo de la historia del punk estadounidense.

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