16/11/2018 cine

Pierre Richard: "El humor siempre fue un caparazn frente a este mundo absurdo y difcil"

El actor es uno de los tres grandes invitados franceses del 33° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Recibió un premio a su obra y conversó con Télam.

Por Enviado especial


Sin lugar a dudas, Pierre Richard trae a la memoria el nombre del actor que en la década del 70 se popularizó en todo el mundo con comedias como "Alto, rubio y con un zapato negro" hasta convertirse en una figura infaltable de las emisiones de cine en televisión de los sábados por la noche.

Richard se formó con el humor físico de maestros como el estadounidense Danny Kaye, pero también muy influido por el de compatriotas franceses como el revolucionario Jacques Tati y el popular Louis de Funès.

Richard, que estuvo por primera vez en la Argentina hace más de cuatro décadas, es uno de los tres grandes invitados franceses del 33° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que ahora entra en su tramo final.

Su filmografía supera el medio centenar de títulos, sin embargo en la Argentina conocimos menos de la mitad, entre los que se recorta su clásico "Alto, rubio y con un zapato negro" (1972), de Yves Robert, mil veces repuesto en todos los formatos.

En esa lista es fundamental incluir "Un perfecto desgraciado" (1972), que él mismo dirigió; "Se me subió la mostaza" (1974); "La carrera de la cebolla" (1975); "Me importa un rábano" (1976); "El juguete" (1976) y "Mala pata" (1981).

A los 84 años, Pierre Richard, cuya trayectoria ya había sido reconocida en 2006 por la Academia de Cine de Francia, recibió ahora en el festival marplatense un premio a su obra y conversó con Télam.


Télam: ¿De dónde surgió el humor en un niño que atravesó la experiencia de la Segunda Guerra Mundial?
Pierre Richard:
Cuando viví la guerra era muy pequeño, fue entre mis 7 y 11 años. Pasamos épocas difíciles de hambre y frío, había mucha dificultad para comer. Durante la guerra teníamos zapatos de cartón, pero hasta cierto punto yo era un afortunado porque no era judío, pero tenía amigos que sí lo eran, y fui testigo de que en aquellos tiempos algunos de mi clase desaparecieron.