12/11/2018 Festival de Mar del Plata

Fernando Spiner presenta su documental "La boya"

El director de “La sonámbula” y “Aballay” presenta en la competencia argentina, fuera de concurso del 33° Festival de Mar del Plata, su última obra, el documental “La boya”. que lo tiene como protagonista a él mismo y a su amigo, el periodista y poeta Aníbal Zaldívar, en el mar de la Villa Gesell que los vio crecer.

Por Enviado especial


Todos los años, Spiner y Zaldívar cumplen un ritual, ir nadando hasta una boya puesta en el mar frente a la zona del bosque, una manera de recuperar su propia historia igual que un montón de metáforas acerca del mar, y la que rodea a esa señal en cuestión que es la que el título pone en primer plano y termina por convertirse en un símbolo.

- Télam: ¿Cómo fue bocetar el proyecto?

- Fernando Spiner: Intenté abordar este proyecto de un modo experimental, dejándome llevar por su fuerte potencialidad narrativa, convencido de que tenía en mis manos una verdad muy poderosa.

- T: El director y un amigo son los protagonistas...

- F.S.: Por un lado queríamos que el proyecto fuera interpretado por los verdaderos protagonistas de los hechos, y de ese modo proteger esas verdades que eran el corazón del filme. Por otro lado, intentamos que la película tuviera una estructura con puntos de giro, subtramas, clímax y resolución del enigma, pero sin perder su verdad, ni su carácter documental.

- T: Sin embargo todo pega un giro al incorporar la poesía...

- F.S.: La experiencia de asistir a las charlas de mi amigo Aníbal sobre la poesía y el mar me habían impactado. Descubrí un abordaje tan llano, simple y verdadero a lo poético, que me hizo pensar que las dos cosas tenían una fuerte relación. Lo hablé con él y buscamos la forma en la que la experiencia mantuviera viva su verdad y simpleza.

- T: ¿La cámara subjetiva en el mar, es la forma de "sumergir" al espectador en la historia?

- F.S.: Dos años antes del rodaje estuvimos grabando entradas mar adentro con esas cámaras. Eso permitió que el espectador pudiera "vivenciar" la experiencia de nadar mar adentro a través de los ojos de los protagonistas, y sumergirse con ellos en las profundidades, muy importante para registrar algunas conversaciones que tuvimos en la boya con mi amigo, y para que Aníbal se fuera habituando a la presencia de la cámara.

- T: Hablame de tu relación con Gesell...

- F.S.: Gesell y el mar son muy significativos para mí. En Gesell además filme entre otras cosas el corto “Balada para un Káiser Carabela” con Spinetta, y la serie “Bajamar”. Tuve la posibilidad de plasmar muchas vivencias personales en estos trabajos.

- T: ¿Y con el mar?

- F.S.: El mar es una obsesión en mi vida. A los 12 años ya nadaba mar adentro acompañado por los guardavidas. Cuando vivía en Roma en los años 80, iba en mi ciclomotor hasta Ostia solo para mirar el mar algunas horas.

- T: Hay ejes claves en la película: fotografía, cámara, y música...

- F.S.: En lo que respecta a la fotografía y la cámara, tuve la suerte de poder trabajarlo con Claudio Beiza, con quien ya habíamos realizado varias películas como "Aballay". Fue un proceso de pruebas y ensayos hasta lograr lo que buscábamos. Disfruto mucho compartiendo estas experiencias con él. En relación a la música, la decisión de que la hiciera mi hija Natalia le sumó un componente emotivo a un film tan personal. Ella ya había compuesto la música de la serie “Los 7 Locos” y “Los Lanzallamas”, y su capacidad y talento ya eran algo comprobado, pero el trabajo que hizo ahora fue superlativo, cargado de emoción y amor por una historia y un ámbito que la involucran profundamente.