07/11/2018 Estados Unidos

Trump amenaza con paralizar el Gobierno si los demcratas intentan investigarlo

Luego de las elecciones de medio término de este martes, la imagen que proyectaron tanto el oficialismo como la oposición fue de alegría, satisfacción y festejos; no hubo lugar, al menos en público, para las autocríticas o los análisis por las metas no cumplidas.


El presidente Donald Trump celebró este miércoles las elecciones de medio mandato como "un gran día para los republicanos" por la ampliación de la mayoría oficialista en el Senado y advirtió que paralizará el Gobierno si los demócratas que recuperaron la Cámara de Representantes buscan investigarlo.

Por su parte, la probable futura jefa de la mayoría demócrata en la cámara baja del Congreso, Nancy Pelosi, también festejó los resultados de ayer como una rotunda victoria y aseguró "es un nuevo día" para el país.

"Los republicanos superaron todas las expectativas, no hubo una ola azul demócrata. Ayer fue un gran día, un día increíble", aseguró Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca, en la que pivoteó entre momentos como éste, de alegría plena, y otros de evidente irritación.

Según el análisis electoral del presidente, los resultados fueron tan buenos como los que obtuvo el oficialismo demócrata dirigido por John F. Kennedy en 1962, cuando perdió algunas bancas, pero mantuvo el control de las dos cámaras del Congreso.

Con la misma sonrisa, el mandatario también contó que llamó a Pelosi y que ambos se comprometieron a trabajar juntos, especialmente en las área de infraestructura, los precios de medicamentos y el comercio exterior.



Sin embargo, acto seguido, lanzó una advertencia a los nuevos legisladores que ya adelantaron que podrían utilizar su poder para iniciar nuevas investigaciones contra Trump: "Si eso ocurre, vamos a hacer lo mismo (contra los demócratas desde el Senado), y el gobierno se paralizará".

"Y eso probablemente será mejor para mí políticamente. -concluyó el mandatario- Creo que sería extremadamente bueno para mí políticamente, porque creo que soy mejor en ese juego que ellos".

Pelosi, de 78 años, no recogió el guante este miércoles, pero anoche, cuando festejó la recuperación de la Cámara de Representantes después de ocho años, ya había prometido que su objetivo no sería iniciar un juicio político contra el presidente.

Este miércoles, en una rueda de prensa en Washington, la líder demócrata, que nadie duda recuperará el cargo de líder de la mayoría en la cámara baja cuando asuma el próximo congreso en enero del año que viene, se comprometió a "defender sus posiciones" frente al gobierno de Trump, aunque adelantó que buscará un compromiso con el presidente.

El líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, había afirmado, unas horas antes, que "los temas de acuerdo legislativo serán más limitados".

"El único de los temas que discutimos esta mañana con la líder Pelosi que podría alcanzar un posible acuerdo bipartidista es algo relacionado a la infraestructura. Aunque podría haber muchas otras cosas", declaró el veterano republicano luego de hablar por teléfono con la dirigente, informó la cadena de noticias CNN.

Durante la campaña, tanto el presidente Trump como muchos de los candidatos republicanos al Congreso habían identificado como sus prioridades legislativas a una reforma migratoria que extienda el muro fronterizo con México y persiga más a la inmigración ilegal, y una derogación definitiva del sistema de salud aprobado en el gobierno anterior, más conocido como el Obamacare.

Este último, sin dudas, será uno de los puntos de mayor confrontación entre la futura cámara baja, controlada por los demócratas, y el Senado, dominado por los republicanos.

Pelosi destacó este miércoles que su partido "ganó" porque empezaron "a concentrarse en el sistema de salud".

"El gran ganador de ayer fue el sistema de salud para la sociedad estadounidense, sus adultos mayores y las familias", destacó la líder demócrata en su rueda de prensa.

El ex presidente y el líder demócrata más popular del país que hizo campaña a lo largo y ancho del territorio, Barack Obama, también celebró la victoria en la cámara baja del Congreso, pero la enmarcó en un proceso que a la cúpula del partido incomoda un poco: la exitosa movilización de las minorías y de las bases que reclaman la democratización de la fuerza política y un programa político progresista.

"Lo más importante no es que ganamos, sino cómo ganamos: compitiendo en lugares en los que no habíamos sido competitivos en mucho tiempo, eligiendo un número récord de mujeres y jóvenes veteranos de Irak y Afganistán, y con un aumento de candidatos de las minorías y de jóvenes sobresalientes", escribió el ex mandatario en un comunicado.