01/11/2018 Unin europea

La UE desarrolla el uso de inteligencia artificial para admitir el ingreso de extranjeros

Si el software determinara que el viajero no dice la verdad, se lo indicará a un oficial de frontera, que tendrá la última palabra para dejarlo pasar o no.


La Unión Europea desarrolla un sistema con inteligencia artificial para reconocer si una persona que ingresa al bloque le miente a un agente de migraciones virtual que aparece en una pantalla, informó la UE oficialmente.

La Unión Europea informó en un comunicado de prensa que está en la fase de pruebas un software y hardware llamado iBorderCtrl, con un costo total de 4,5 millones de euros (unos us$ 5,13 millones), para detectar si un viajero que no es ciudadano comunitario le miente al personal de migraciones al llegar a cualquier país del bloque.

Las pruebas finales, que están por comenzar, se realizarán en cuatro puestos fronterizos de Hungría, Grecia y Letonia.

La UE no informó cuánto tiempo llevará la colocación del sistema en todos los países que comprenden la región, si se aprueban los requerimientos de calidad exigidos.

Con el iBorderCtrl, el extranjero no comunitario deberá enviar previamente a su llegada al país de destino una foto suya, de la visa y de su pasaporte. Estas imágenes pasan a engrosar una base de datos que alimenta a todos los servidores europeos fronterizos.

Al arribar a uno de los 28 países miembros de la Unión Europea, el viajero se pondrá frente a una pantalla que cuenta con una webcam. En el display, habrá una imagen, generada por una computadora, de un oficial virtual que hablará en el idioma de la persona que arriba, así como en su mismo género y nacionalidad.

En tanto, la cámara capturará puntos biométricos del viajero y los comparará con sus homólogos de las fotos del pasaporte y visa.

El software analizará si los micromovimientos faciales al responder una serie de preguntas evidencian una mentira.

Según el puntaje de mentira-verdad alcanzado, el viajero ira a una u otra fila para mostrarle el pasaporte a un funcionario de carne y hueso.

Si el sistema determina que el visitante miente, las preguntas hechas por el oficial de frontera serán más inquisitivas.