10/10/2018 opinin

Un presupuesto para poner a la Argentina de pie

Tras las exposiciones de funcionarios nacionales, la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados inició hoy la discusión entre legisladores del proyecto de ley de Presupuesto 2019 enviado por el Poder Ejecutivo. Sobre la pauta presupuestaria para el próximo año opinó para Télam el diputado nacional Alvaro González, vicepresidente del bloque PRO en la Cámara baja.

Alvaro  Gonzlez

Por Alvaro Gonzlez

Hace unas semanas iniciamos el debate sobre el Presupuesto Nacional para el próximo año y rápidamente los dirigentes de todo el arco opositor se expresaron al respecto, muchos de ellos de manera constructiva, enriqueciendo el debate, pero también muchos de ellos de manera irresponsable y demagógica, desacreditando el proyecto y presagiando muy livianamente que lo peor está por venir.

Sin embargo, al escuchar sus fundamentos y al hacer un poco de memoria nos surge una pregunta central: ¿Qué hubiera pasado si los que hoy nos critican hubieran ganado las elecciones en 2015?. Más allá de que la respuesta es contra fáctica, es difícil pensar que los que nos trajeron hasta acá, nos digan cómo salir de donde nos dejaron.

Los argentinos decidieron darle fin a esa manera de gobernar y en 2015 Mauricio Macri, asumió la gestión de un país que por ese entonces era un campo minado. Recibimos una economía en terapia intensiva, muy vulnerable a cualquier shock externo, un país con un déficit de casi 7% del PBI, un sistema de estadísticas destruido,una economía en default, múltiples tipos de cambio, tarifas congeladas durante una década y un Banco Central vacío de reservas. La pobreza alcanzaba al 33% de la población.

En ese contexto, iniciamos el camino del cambio, en el que, paso a paso, iríamos equilibrando el timón del barco, protegiendo a los más vulnerables. Iniciamos el camino de decir la verdad. Y tuvimos éxitos: logramos regularizar la deuda externa, salir del cepo cambiario, recuperar la confianza y en 2017 la economía empezó a crecer nuevamente, las reservas del Banco Central volvieron a crecer; se reactivó la producción, hicimos que Vaca Muerta haga su despegue definitivo y este año logramos alcanzar nuevamente el superávit energético.

Además, saneamos los presupuestos provinciales, llevando a un verdadero y sustentable federalismo, con trasferencia récord de coparticipación, lo que les permite hoy ser superavitarios casi en su totalidad. Volvimos al mundo. Fueron dos años y medio de intenso trabajo donde tuvimos que hacer lo que debería haberse hecho hacía mucho tiempo.

El mundo cambió, y esos cambios, más las vulnerabilidades propias, nos metieron en esta turbulencia. El viento de cola que nos acompañó durante más de una década viró y se puso de frente. La suba de la tasa de interés en Estados Unidos género fuga de capitales, alta volatilidad de los mercados financieros y la suba del dólar en todos los países emergentes. Esto se sumó ala mayor sequía de los últimos cincuenta años y con los episodios hoy investigados por la justicia, generan un clima que demora el sendero del crecimiento que habíamos iniciado.

Hoy tenemos un gobierno que está tomando cartas en el asunto. El apoyo que recibimos de instituciones financieras como el FMI y de los gobiernos de los principales países del mundo demuestran que quieren que la Argentina prospere. Ven que el camino que emprendimos es el correcto, pero salir adelante requiere de un esfuerzo mayor. Las crisis recurrentes que vivimos durante los últimos 60 años tienen un mismo origen:los desequilibrios de las cuentas públicas. Los constantes déficits fiscales, financiados con emisión monetaria generan inflación y esta, a su vez, genera inestabilidad en toda la economía. Avanzar en el sentido correcto implica que tengamos que terminar de una vez y para siempre con este flagelo. 56 años de los 60 antes mencionados, han sido con déficit fiscal, y como en cualquier hogar, es imposible tener una economía sólida si se gasta más de lo que ingresa.

Por eso, presentamos un presupuesto que refleja equilibrio en las cuentas públicas, un hecho que no veíamos desde 2009, y que por primera vez en mucho tiempo es elaborado en consenso con los gobernadores. Con este proyecto vamos a ordenar las cuentas alcanzando el déficit cero, pero siguiendo bien de cerca a los que más lo necesitan, incrementando la inversión social, sosteniendo el ritmo de las obras de infraestructura y profundizando el federalismo al transferir más recursos a las provincias y municipios para que sean estos quienes decidan dónde deben destinarse los recursos del estado.

Este momento requiere de una dirigencia política que esté a la altura de las circunstancias. Somos optimistas porque con diálogo hemos avanzado en reunir los consensos necesarios en el Congreso y que quede plasmado lo que se logró con el consenso fiscal que firmaron los gobernadores. Sabemos que estamos en el sentido correcto, pensando en el largo plazo, necesitamos una oposición racional y responsable, que siga trabajando junto al oficialismo codo a codo. Tenemos que darle al Ejecutivo la herramienta para poner a la Argentina definitivamente de pie. Sólo así vamos a poder resolver los problemas que venimos arrastrando hace más de medio siglo.


(*) Diputado nacional por Cambiemos. Vicepresidente bloque PRO en la Cámara de Diputados

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